Como anillo al dedo

Por falta de visión y no tener gente capaz en el sector salud nos pega la pandemia y nos pega en serio, mientras las cosas andan mal, AMLO sólo atina a decir: “me cayó como anillo al dedo”.


Poder del gobierno


Acabo de cumplir 66 años, un tiempo suficiente para tener claro de lo que he sido testigo presencial del acontecer, político, social, económico, educativo y de conciencia ciudadana en México, en Veracruz y mi natal Orizaba. Pude darme cuenta de las evoluciones en la democracia, en la libertad de expresión, en la participación de la ciudadanía, en la manipulación política de la miseria y en la promoción de la poca educación a la juventud.

Casi siempre que nos fijamos o criticamos e incluso alabamos algún orden de gobierno la mira es hacia el gobierno Federal, incluso muchas veces he criticado a las grandes cadenas nacionales de televisión su centralismo noticioso. El valor desmedido que se daba y se sigue dando por costumbre a los Poderes Federales es increíble y ha sido motivo de atraso y de poco desarrollo humano y muy poco progreso en tener como ciudadano los servicios indispensables para una buena calidad de vida.

Al mexicano promedio se le olvida que el orden de gobierno más importante y cercano a su vida y desarrollo es el municipal. Inicio de esta manera ya que cuando los órdenes de gobierno locales fallan o están a expensas de las limosnas del federal se vive lo que México ha vivido. Para poder llamar la atención de lo que ahora padecemos, de la tragedia que tenemos en México es importante usar algunas líneas para lo local. ¿En qué condiciones de vida estaríamos si los gobiernos estatales y municipales hubieran cumplido sus funciones rectamente? ¿Si los ciudadanos hubieran participado más en la vida política de su comunidad? La respuesta es sencilla tendríamos un México diferente.

Pero la realidad es que no pasó y aún vemos muchas carencias en cuanto a servicios a la ciudadanía y ya ni que decir en cuanto a seguridad, economía, vías de comunicación, impartición de justicia. Todo eso que no tenemos es por la corrupción y la incapacidad o falta de sensibilidad o falta de un espíritu de servicio para el Bien Común que lo único que ha conseguido es la búsqueda del poder por el poder y tener discursos electoreros que no llevan al progreso.

Me tocó vivir, pequeño, sí pero ya con capacidad de darme cuenta la tragedia de Tlatelolco en 1968 y como los medios callaban la verdad, como el gobierno controlaba la presa escrita a través del control del papel para sus publicaciones. En 1976 me tocaba votar por primera vez para elegir al presidente de México, pero era imposible hacerlo, era imposible prestarse al gran circo de elegir cuando sólo había una opción López Portillo. Vivimos simulaciones de administrar la riqueza, vivimos la ira de un presidente que culpaba a todos menos a él del caos.

Era la época de los carros completos en las elecciones por parte del PRI y a pesar de todo se gastaban millones en campañas abusando de la ignorancia y la pobreza, jugaban con las necesidades de los mexicanos. Luego vendría la Renovación Moral de la Sociedad, un presidente gris que no renovó nada y sí tuvimos mucho por JOLOPO, inflación galopante y devaluaciones. Llega el que quería que México hablara, el mago de la política el mentiroso de Salinas y así sucesivamente. Toda esa historia la vivo, pero veo que México se hunde, no cambia, padecíamos crisis sexenales tras crisis sexenales. Empieza el nuevo siglo y en el 2000 hay cambio de partido en el poder, pero sólo en el ejecutivo y con el freno total revanchista de la mayoría priista y aliados en el Congreso.

Hoy, en esta época otra vez, gracias a discursos mentirosos y después de más de 12 años de campaña llega la izquierda con Andrés Manuel al Poder Ejecutivo, pero a él sí le da el pueblo la mayoría en el Congreso y le sirve la mesa como hacía años no se veía. Muchos votos, pero muchos votos más y abstenciones en contra. Otra vez el ciudadano deja de cumplir y Morena con total apoyo del PRI y Peña toma el poder y control absoluto de México, etapa y acción que muchos pensábamos superadas.

Después de un pésimo primer año de gobierno a López le llega la crisis, crisis sanitaria y económica muy grandes ya que él había hecho lo suyo al bajar presupuestos a Salud y no manejar le economía de manera adecuada, su política populista de regalar dinero para comprar voluntades logra que en el 2019 haya recesión. Y por falta de visión y no tener gente capaz en el sector salud nos pega la pandemia y nos pega en serio. AMLO dice “me cayó como anillo al dedo”.

Ahora viene lo mejor, de haber tenido un gobernante con capacidad, de haber tenido un verdadero estadista gobernando esta situación estaría más controlada. Su anillo para su dedo a los mexicanos nos cayó muy mal. Hay muertes, hay pobreza, hay hambre, hay inseguridad, hay corrupción, hay desempleo, en general hay una tragedia, no es una pesadilla o mal sueño presidente es un drama el que vivimos.

Cuando oigo eso de “me cayó como anillo al dedo” ilusamente pensé sacará la casta, empezará a dejar atrás el ego, dejará atrás el rencor y la revancha, dejará atrás su visión particular de las cosas y empezará a escuchar, empezará a convocar una gran unidad Nacional, empezará a trabajar con todas las fuerzas de los mexicanos e implementará políticas públicas acordes a la necesidad del momento y saldremos más fácil y rápido del problemón. Pero no, me equivoqué en ese minuto que tuve de confiar en él, solo fue un minuto, no más ya que no confío para nada en AMLO.

Invertir más en salud, cuidar realmente al personal sanitario que labora contra el COVID-19, invertir más en seguridad, cambiar la política fiscal, dejar sus elefantes blancos en construcción y mejor invertir en obras que mejoren la vida, sentarse a dialogar para coordinar esfuerzos con los gobernadores, apoyarse en el Congreso de la Unión y pedirles que dejaran atrás sus miras partidistas era el camino. No lo hizo. Todo lo hizo al revés no se preocupó por las micro, pequeñas y medianas empresas, no se preocupó por el campesino, no se preocupó por el obrero y el empleado, no protegió los trabajos. Conclusión lo que era como anillo al dedo para quedar como un gran presidente quedó en una soga para su cuello y morir antes de tiempo o como una yunta para los bueyes arando.


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