Urge gobierno, urge un estadista y urge ciudadanía

No es posible que hablemos de ciudadanía democrática en México cuando vemos que el porcentaje de abstencionismo es tan alto en elecciones federales.


Urge ciudadanía


“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Winston Churchill.

México es una nación que en general ha carecido de buenos gobiernos, con ausencia de verdaderos estadistas, que por definición son personas con gran saber y experiencia en asuntos de Estado. Desde luego que hemos tenido gobernantes con ese espíritu, pero son tres o cuatro a mi parecer. Eso ha ocasionado que hayamos tenido unos gobiernos tanto a nivel federal como locales que dejan mucho que desear y ya ni qué decir de la falta de ciudadanía, no acabamos de despegar en lo que es tener ciudadanía comprometida.

Hoy en día con las crisis de salud y económicas resentimos más este problema, pues el actual gobierno no tiene idea de lo que se necesita, no tiene idea del rumbo futuro de México en su vida interna y relaciones internacionales, no hay la capacidad de adecuarse a los tiempos actuales y mucho menos promueve que haya buena ciudadanía, sí promueve a un “pueblo sabio” engañando con que lo toma en cuenta, pero lo único que hace el gobernante en turno es tener miedo a tomar decisiones o a cambiar su lógica del pasado por una visión de futuro.

Hace unas semanas escribí y comenté sobre la urgencia que existe en el mundo y claro en México sobre tener una coordinación y un esquema real de manejo de la pandemia por coronavirus, esa situación de desorganización y falta de liderazgos aún persiste y más en México. Resulta que ya se había hablado de un aplanamiento en la curva de contagios, pero los números demuestran lo contrario nos dijeron que el pico sería entre el 7 y 8 de mayo y no fue así y además no hay aún pruebas suficientes y mucho menos un tratamiento estándar para los enfermos y ya ni qué decir de a protección al equipo que trabaja en los hospitales, todo es una calamidad. No hay cabeza que coordine.

Lo que hemos visto es una falta de credibilidad, falta de liderazgo y falta de visión de las autoridades federales y una serie de trabajos asilados por parte de los gobernadores y ayuntamientos. El presidente de México sigue en su macho de no cambiar la política, no se sienta a dialogar, no a mandar, a dialogar con los gobernadores y éstos con sus alcaldes, lo que ocasiona un desconcierto total y perjudica al ciudadano. Hoy sus famosos semáforos no sabemos quién los manejará con la consecuente desorientación ciudadana y el aumento de riesgo sanitario. La visión centralista del gobierno ayer la mostró Olga Sánchez al “ordenar” que sería la federación la que tomaría las riendas. Está bien que la federación tome las riendas, pero con acuerdos y con verdades, no por imposición. No puede romper tajantemente el Pacto Federal, debe convencer y coordinar no imponer.

Por otro lado llevamos ya más de un año con problemas económicos, el crecimiento económico es nulo en México, políticas económicas y financieras equivocadas, sumado a una falta de capacidad para generar confianza en los inversionistas que han ocasionado la debacle económica que vivimos, no fue la pandemia, ya venía la falta de crecimiento y si le sumamos a las políticas económicas equivocadas la incapacidad para generar seguridad y acabar con la violencia, pues el cuadro es mayormente preocupante.

Nunca debió haber pasado, pero en estos tiempos menos, es imperdonable que el presidente de México se haya dedicado más a atacar, dividir, culpar que a trabajar por el futuro de México. Mentir al pueblo no es de un estadista, salir todos los días con ocurrencias que no llevan a nada no es de un estadista. El comportamiento de López Obrador solo ha generado desconcierto y animadversiones. Se quiere desligar de tiranos dictadores como Castro, Chávez. Maduro pero sigue sus pasos y sus discursos son igualitos. El populismo nacionalista no es bueno, incluso los EUA lo están padeciendo con otro demagogo como es Trump.

Y ante situaciones como estas que vivimos lo que urge es que la ciudadanía se ponga las pilas, desde luego que puede haber diferentes opiniones y desde luego que es válido que haya diferencias en la manera de creer o no al gobierno, lo que no es válido es seguir como siempre llenos de apatía, llenos de pereza mental y dejar todo en manos de papá gobierno eso generó ciudadanos conformistas y alejados de la vida democrática.

Cuando tenemos a un pueblo sin educación tenemos a un pueblo fácilmente manipulable, es muy fácil generar “esperanza” y “felicidad” hablando bonito, diciendo lo que se quiere oír, pero la realidad es otra. Y lo que tanto criticó en su momento López Obrador ahora lo hace comprar dignidades y voluntades a base de programas sociales que regalan dinero y a base de provocar luchas de pobres contra ricos, eso es generar odio y rencor, no es crear futuro.

Los ciudadanos debemos ver realmente lo que pasa, comparar los estándares de vida, tener la información de diferentes medios para sacar conclusiones y participar. No es posible que hablemos de ciudadanía democrática en México cuando vemos que el porcentaje de abstencionismo es tan alto en elecciones federales, por ejemplo en 2006 fue de más del 40% en 2012 fue de más del 37% y en 2018 fue más del 36% y que decir cuando se elige a un gobernador como el caso de Barbosa en Puebla donde sólo el 32% del padrón fue a votar. Y desafortunadamente ese porcentaje que no decide que deja en manos de otros su futuro luego es el que más se queja de los malos gobiernos.

Castillo Peraza decía “Para que haya democracia tiene que haber demócratas”, y en México nos urgen demócratas, traducido a mi entender es nos urgen ciudadanos que participen. Ya no sigamos en la visión corta de sólo ser electoreros, seamos ciudadanos de tiempo completo que estemos al día de lo que pasa, estemos consientes de nuestras obligaciones y de nuestros derechos, cumplamos obligaciones para exigir derechos. Busquemos que nuestros representantes populares de todas las esferas de gobierno hagan su trabajo por y para nosotros, por el Bien Común y no para favorecerse ellos y sus mandatarios.

 

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