Fuerza humana ante la pandemia

Ya están surgiendo líderes vía las redes de comunicación que se hacen espacio entre los líderes sociales y políticos tradicionales, ¿perdurarán cuando esto se dé por terminado el aislamiento?


adrenalina


Hasta donde recuerdo la primera fuerza natural que el hombre supo aprovechar para sustituir el esfuerzo humano fue la del agua. Con el eje de paletas nacieron los primeros molinos.

Efectivamente el agua tiene una poderosa fuerza que cuando avanza en canales naturales o excavados por el hombre puede ser aprovechada, sin embargo, también conoció el hombre y lo seguimos constatando, que cuando esa fuerza no es encausada destruye y destruye de una manera implacable y atroz.

Hagamos una analogía de esas experiencias con la conducta humana. Los estímulos a los que la población de tantos países, me centro en el nuestro, está siendo sometida, despiertan una enorme fuerza humana.

Inquietud y miedo por perder la salud, por perder a un ser querido, por perder la fuente de sustento, por marchar hacia lo desconocido, por escuchar lo que sucede en otros países, cierto o exagerado, porque cuando se recupere la movilidad social todo será distinto. Esto suscita junto con la adrenalina, una fuerza humana que si no es “canalizada” en forma positiva puede simplemente desperdiciarse o peor aún puede ser mal usada.

La fuerza emocional de los humanos es una explosión de pasiones y las pasiones las hay constructivas y destructivas. Sólo que los “canales” para conducir la fuerza humana no se excavan, los “crean” los líderes que logran comunicar a sus escuchas la imagen de los “lugares” a los que los conducirán. Ha habido toda clases de líderes y toda clase de metas, algunas vistas a distancia muy poco deseables.

Ya están surgiendo líderes vía las redes de comunicación que se hacen espacio entre los líderes sociales y políticos tradicionales, ¿perdurarán cuando esto se dé por terminado el aislamiento?, ¿vamos a tener nosotros la energía para asumir liderazgos constructivos?

Sin duda, cabe la posibilidad de que toda esa energía se desperdicie en bromas y comentarios ingeniosos o aun groseros, o siguiendo a líderes fantasiosos que propongan metas inalcanzables, no viables, e igualmente se desperdicie.

Vallamos a tomar iniciativas, la sensatez sugiere tener claro que cambios necesita nuestro entorno social, político y económico y como pueden lograrse, lo necesario y lo posible. Las actitudes sociales ante la tragedia de los terremotos en Ciudad de México han sido conmovedoras, intensas y muy bien aplicadas. Han durado digamos, justo lo necesario, hoy necesitamos cambios permanentes.

Necesario para mejorar, lo posible, porque hay las herramientas para hacerlo.

Las oportunidades son proporcionales a las carencias, éstas son muchas. Una importante es importante es la educación.

El involucramiento de los padres en la educación de sus hijos en México en general es pobre, más señaladamente en la escuela pública. Pues bien, tanto la escuela pública como la privada está hoy llamando a los padres de los alumnos a prestar el apoyo necesario para conseguir avances vía educación virtual.

El aprendizaje por la red ha demostrado ya su utilidad a nivel universitario, licenciaturas y postgrados, pero no es lo mismo su uso por adultos a conseguir que niños presten la suficiente atención para aprender por esta vía. Esta experiencia necesita el apoyo de un tutor para que haya una enseñanza eficaz.

Cierto es que los padres tienen hoy en medio de la crisis provocada por la epidemia, bastantes problemas ya sea con trabajo desde casa o con tener que correr el riesgo de salir para mantener un ingreso, esto es innegable, sin embargo, ahí hay una oportunidad para involucrarse en la materia.

No necesito llenar renglones con los datos de los malos resultados que la OCDE da a conocer para México y de otras pruebas que miden la eficacia de la enseñanza, nuestros niños y jóvenes salen mal calificados, ni con los pobres valores morales que provocan el clima de inseguridad y alta criminalidad en que vivimos. Ya hemos dicho también que la pobre instrucción también es causa de una pobre economía.

Aquí se abre una oportunidad para que surjan liderazgos que llamen a exigir una mayor participación de los padres en la enseñanza pública y también en la privada. El gobierno en forma subsidiaria puede ayudar en la educación, sin embargo, la responsabilidad y el derecho corresponde a los padres de familia.

Hagamos el esfuerzo, hoy a trabajar con los hijos en el estudio, mañana a estar presentes físicamente en las escuelas y exponer y sostener nuestro interés en su educación en valores y en habilidades productivas.

 

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