Cartilla Moral: ni religiosa, ni moral, ni feminista, ni socialista

La Cartilla Moral que el Gobierno Federal impulsa para combatir la corrupción y frenar la violencia y el crimen en el país, ha provocado polémica entre expertos y religiosos quienes, sostienen, no plantea límites adecuados a la conducta y propone una moral sujeta a interpretaciones.


Cartilla Moral


Antonio Maza, de Signis México, un organismo del Vaticano que atiende temas de periodismo, radio, televisión, cine, teatro y redes sociales, expone sus criterios al respecto.

Yo Influyo: ¿Qué opina de la Cartilla Moral?

Antonio Maza: Primero; la Cartilla Moral sí contiene elementos valiosos, es una ética viable, que puede servirle al ciudadano; sin embargo, hay cosas que la hacen que no sea completa.

Por un lado, no menciona para nada el concepto de la vida; también hay mucho enojo por parte de las feministas porque no se menciona a la mujer más que una sola vez y como esposa. Hay un silencio casi total sobre la mujer y, por supuesto, los derechos y las obligaciones de las mujeres. Son ejemplos de que son cosas incompletas. Desde el punto de vista de los católicos, el respeto a la vida es un tema importante y no se está tocando. Ya entrando más a fondo en la Cartilla Moral y en la discusión, no se han tomado en cuenta definiciones y son muy importantes las definiciones porque de otra manera, no hay ninguna base para profundizar sobre los temas que tiene la Cartilla Moral, y esto lo hace peligroso.Cuando un código moral no tiene definidos sus términos se presta a abusos.

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YI: ¿Cómo detecta que la Cartilla Moral plantea relativismos?

AM: Cuando no hay una definición.

En la cartilla Moral original de Alfonso Reyes, de los años 40, se decía que la base de la moralidad son las costumbres de la gente, y en la discusión que tuvimos en particular hubo un especialista en teología, que mencionaba que dentro de la moralidad, las costumbres de las personas se prestan a un relativismo porque si en algún momento dado, 5 años o 10 años, cambian las costumbres de la gente, cambia también la moral; entonces, a esto él le llamó con un término muy técnico: le llamó ética de tercera parte. Lo explico más; se entiende por ética de primera parte la que viene de un sistema de valores que puede ser religioso o filosófico, pero que es externo a la sociedad, de tal manera que si la sociedad se sale de estos términos, el juicio para poder decir si está en lo correcto o no está en lo correcto consiste en ver si cumple o no cumple con esa fuente externa de moralidad. La ética de segunda parte es cuando te la imponen, mediante un abogado o algo; te lo imponen por su propia autoridad, esa sería de segunda parte; en las empresas se impone un código de costumbres.

YI: ¿Cree que el gobierno está imponiendo?

AM: Ese es el riesgo, cuando no hay una fuente externa de la moralidad, en este caso los sistemas, que de no ser laico está el sistema filosófico, entonces con mucha facilidad se puede cambiar el concepto de moralidad. Un ejemplo: entre los socialistas, sobre todo los más históricos, tienen el concepto de que la propiedad es un robo. Lo que imponen en una cartilla como esta – porque es el gobierno quien lo puede imponer– significaría que al día siguiente todos los que tengamos una propiedad seriamos criminales.

Ese es el problema con este tema, que es un tema demasiado sofisticado, no es fácil de entender porque no estamos acostumbrados a discutir sobre ética.

YI: En su opinión, ¿esa misma ética a la que se refiere, es la razón por la que ciertas religiones no quieren repartir la cartilla?

AM: Esa es una razón política, no quererla repartir por razones políticas, por no quererse ver sometidos a un gobierno o apoyando a un gobierno; es decir, si yo reparto la cartilla voy a mandar el mensaje de que apoyo a este gobierno y no quiero hacerlo, quiero mantener una neutralidad para que la población se sienta con la confianza de acercarse a mi sin pensar que están asistiendo a una ventanilla de gobierno, esa podría ser una visión.

Otra podría ser que no la quieran repartir porque no creen en ella, porque tiene deficiencias. Una tercera posibilidad es que tienen cosas más importantes que hacer, cosas que ya están llevando a cabo. Puede haber una variedad de razones por las que algunos no quieran repartir la cartilla; por otra parte, nadie está obligado a repartirle cosas al gobierno, porque el gobierno con nuestros impuestos tiene cómo hacerlo.

Si alguno voluntariamente lo quiere hacer, pues está bien; dicho esto, si el gobierno quisiera obligar a alguien –no sé, a las religiones cristianas si las quisiera obligar a repartir la cartilla– estaría rompiendo con el estado laico. Siempre y cuando el gobierno te obligara o de alguna manera te empujara a hacerlo, te captara para hacerlo, entonces únicamente ahí habría una intervención abusiva del gobierno, porque no debe de estar en la vida interna de las religiones.

Por otro lado, la Cartilla tal y como yo la vi, a menos que exista un cambio que yo no conozca, no se mete para nada en que alguna religión debe de preferirse o aceptarse más de las otras; en ese sentido no se interviene para nada con el estado laico.

YI: Después de la reunión de Signis ¿Cuáles fueron los acuerdos a los que llegaron?

AM: Básicamente fueron tres cosas: una, que siendo un buen resumen de moral, la Cartilla no contiene una moral católica; dos, faltan elementos tanto en la construcción de este proyecto, como por el origen externo a la propia sociedad, y tres, para poder tener una discusión relevante tendríamos que definir muchísimos conceptos que están ahí incluidos. Ese es el consenso.

Los católicos no somos como un ejército en el que todos opinamos igual; entonces, te vas encontrar con los que son de izquierda, con los de extrema derecha y con los que son radicales, conservadores, pero en lo que más o menos estuvimos de acuerdo de los que se expresaron fueron los puntos que antes se señaló.

YI: ¿Qué pretende el gobierno al reunirse con las organizaciones eclesiásticas?

AM: De entrada hubo un rechazo relativamente fuerte y hay un tema difícil de decir ¿El gobierno que está buscando?, esta es una opinión propia, porque no hay nada oficial.

Creo que es un intento de mejorar su imagen y de evitar el tema de que está en contra de algunas religiones; entonces, el hecho de consultar, de decir “estamos tomando todas las opiniones”, eso le ayuda a su imagen; la idea –y eso si lo ha expresado el gobierno– es que la Cartilla Moral, cuando se aplique, va a mejorar mucho la situación, porque pondría límites a la violencia, etcétera.

Pero por otro lado, convencer a las personas es difícil; hace cuatro mil años que se dieron los 10 mandamientos y aun no se logra que se cumplan. Entonces, esta ética de Cartilla Moral no resolverá las cosas en un sexenio. Está bien, yo creo que es algo que se está criticando mucho que el gobierno a partir de los años sesenta dejo de dar clases de civismo en las escuelas; básicamente ahí se hablaba de derecho, de obligaciones del gobierno y de los padres, de los niños, de los maestros, de la sociedad, pero eso se quitó en los sesenta y dejo de enseñarse.

Ahora, tampoco puedes esperar que de la noche a la mañana, con la distribución de la cartilla en 7 mil templos, al final del año ya estaremos mejor que en el inicio.

Eso tampoco quiere decir que no debe de hacerse; que aunque se tarden 20 años, deje de hacerse.

 

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@yoinfluyo 

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