El abstencionismo en México

Una de las teorías más controvertidas de por qué se manifiesta el abstencionismo en México es por el concep-to de “desencanto” o “desafección”.


 


El abstencionismo en México se ha estudiado apenas en los últimos 20 años, y ello ha demostrado que la tarea es más compleja que únicamente contar a los ciudadanos que no acuden a las urnas a emitir su voto. El abstencionismo se podría considerar como parte de un fenómeno cultural, ya que la ciudadanía considera que la democracia se reduce únicamente a emitir su voto el día de la elección.

En los países democráticos existen dos corrientes en cuanto al abstencionismo, en países donde la democra-cia está consolidada y el país avanza relativamente bien, por tanto, la sociedad no considera necesario salir a votar, ya que gane quien gane las cosas seguirán yendo bien. Esto se da, por ejemplo, en Suiza donde ape-nas llegan a una participación ciudadana de 45%.

Por otra parte, en los países donde las democracias son jóvenes, los ciudadanos no creen en los partidos, los políticos y la política en general, lo cual hace que los ciudadanos no se presenten a las urnas el día de la votación, puesto que consideran que nada cambiará.

Pero, contrario a lo que se podría pensar, si una elección cuenta con mucha participación ciudadana no siem-pre es un suceso positivo, ya que depende del contexto en el que se encuentre el país. Unas elecciones en las cuales se reciben un gran número de votos pueden significar la existencia de una democracia bien consoli-dada o de unas elecciones controladas. Como ocurría en los tiempos hegemónicos del PRI en los cuales el abstencionismo era bajo en comparación con los niveles que se alcanza estos días.

Recordemos cuando un partido dominaba con claridad, dejando a los otros partidos sin posibilidad de ganar en las urnas, ya que los cargos eran decididos dentro de círculos exclusivos, en los que los mejores postores o los mejores relacionados podían asegurar la victoria mucho antes de que se realizaran las elecciones.

Para los candidatos del PRI era de suma importancia contar con una copiosa participación ciudadana, ya que esa era la forma en la que se jactaban de contar con un alto nivel de legitimidad, y ser elegidos con poco abs-tencionismo era la clave para ello. Por lo que los ciudadanos que trabajaban en dependencias de gobierno eran obligados a votar por los candidatos del partido hegemónico, amenazados de ser despedidos si no lo hacían. Esta práctica también ocurría en instituciones educativas e inclusive en el sector privado, para que las empresas contaran con permisos o licitaciones ponían a disposición del partido a su planilla de trabajadores.

Con la creación de instituciones como el Instituto Federal Electoral (IFE), en 1990, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en 1996, se dio un cambio en el sistema político mexicano haciendo que el voto cada vez obtuviera mayor relevancia, acercando a México a una democracia más consolidada y haciendo relevante la conducta electoral de los ciudadanos.

Lo que hace viable estudiar el abstencionismo, en democracias jóvenes como la mexicana, es encontrar las áreas de oportunidad en donde los partidos políticos y las instituciones puedan trabajar para hacer que la ciudadanía salga a votar por su propio pie, sin la necesidad de que exista coerción para que se dé una alta participación ciudadana. Con ello una democracia, a pesar de ser joven, puede consolidarse y garantizar un gobierno legítimo. En caso contrario, si existe un mayor grado de abstencionismo, los ciudadanos que salen a votar se desalientan, lo que retrasaría o incluso revertirla la democratización de un país.

¿Por qué se da el abstencionismo?

El abstencionismo electoral se calcula a partir de la diferencia entre el número de electores inscritos en la lista nominal, es decir, los ciudadanos que fueron a tramitar su credencial para votar y fueron a reco-gerla antes de que se realizaran las elecciones, y el número de personas que se presentaron a votar el día de la elección.

Esa omisión es principalmente una conducta individual motivada por razones que entiende solamente el ciu-dadano abstinente. Las razones de esta conducta se pueden considerar hasta cierto punto, como una prue-ba de incultura política. Y hasta cierto punto natural, la mayoría de los ciudadanos tiene pocas motivaciones para asistir a las urnas, y a la gran mayoría no les interesa la política como prioridad.

Asimismo, no existe un solo tipo de abstinente al voto, los académicos los han categorizado en diversos gru-pos con el fin de distinguir su crecimiento y decrecimiento en el transcurso de las elecciones.

Está el “voto duro” del abstencionismo, son los ciudadanos cuyas motivaciones y razones personales los hacen totalmente ajenos a participar el día de la elección, sin importar el número de cargos o la impor-tancia de estos, los candidatos o los partidos. Se puede afirmar que la razón de la apatía electoral es debido a que la percepción negativa que tienen de la política y los actores políticos, ya que no confían en ellos y consideran que ninguno vale la pena, al no ser capaces de representar sus intereses; convirtiendo su percepción en un principio y el principio, en una costumbre.

De igual manera están los ciudadanos que no cuentan con una preferencia política predeterminada, es decir, acuden a emitir su voto sólo cuando consideran que realmente vale la pena. Ellos calculan el cos-to-beneficio de la emisión de su voto en función de su percepción de la importancia de las elecciones; el resul-tado de la campaña electoral y los mensajes de los candidatos; que su situación económica personal se pue-da beneficiar, en caso de que gane un candidato en particular. Se pueden identificar en las encuestas de opinión como los que “no saben” por quién votar, o bien los que “no se pronuncian”.

Otra categoría son los ciudadanos que no pueden ejercer su derecho al voto por cuestiones de fuerza mayor. Es decir, los ciudadanos que están fuera de su distrito electoral de adscripción, los que no actualiza-ron su credencial de elector, los que están de viaje o los que migraron, los ciudadanos que están enfermos y no pueden acudir a las urnas, y los electores que materialmente no pueden ir a votar a causa de insuperables contingencias; estas personas son las que conforman la categoría de “abstencionistas involuntarios”.

Finalmente, los ciudadanos que no cuenta con su credencial de elector al momento de las elecciones por di-versas causas, como robo o extravío, error en el registro de electores, o que tiene su credencial de elector vencida. Aun así, es de suma importancia analizar la naturaleza y el contexto en el que se realizan las elec-ciones, ya que las causas del abstencionismo varían en cada elección.

La teoría del “Desencanto”

Una de las teorías más controvertidas de por qué se manifiesta el abstencionismo en México es por el concep-to de “desencanto” o “desafección” el cual implica múltiples formas y contexto, describiendo un sentimiento de inconformidad principalmente hacia el gobierno y los partidos políticos, después de la alternancia en la presi-dencia de la República en el año 2000.

La teoría expresa que los ciudadanos que pusieron sus esperanzas en la alternancia de la presidencia de la República se decepcionaron de los políticos, los partidos y la política, en general, debido a que contrario a lo que creían, no se solucionaron todos los problemas del país. Haciendo que generaciones de votantes, tanto nuevas como viejas, se desinteresaran en participar en las elecciones, debido a que ganase quien ganase creen que nada va a cambiar. Esto no significa que los ciudadanos no estén informados de las situacio-nes políticas del país, simplemente no tiene confianza en la política.

El abstencionismo aumenta o disminuye según la elección

De acuerdo con datos del INE, existen ciertos factores por los que se genera el abstencionismo, como lo son la edad, la escolaridad, el ingreso y hasta el sexo.

-En promedio, entre mayor sea la escolaridad y el ingreso de un ciudadano, mayor es su probabilidad de caer en el abstencionismo, al no confiar en los partidos y los políticos.
-En promedio, las mujeres participan 7% más en los comicios que los hombres.
-La escasa representación percibida en partidos y autoridades electas y la baja identificación partidista, el nú-mero de partidos, también son factores importantes, aunque menos significativos.

Por otra parte, el tipo de elección que se trate también influye en suscitar o no el interés de la ciudadanía. La elección a la presidencia de la República siempre será más votada que una elección en la cual sólo se elija la renovación de la Cámara de Diputados, gobernadores, alcaldes o Congresos locales. En promedio, en una elección intermedia se da entre 13% y 18% de menor participación ciudadana en comparación con unas elec-ciones donde se elegirá al presidente.

Como ejemplo podemos observar que, en las elecciones intermedias del 2015, en las que se renovó la Cáma-ra de Diputados, 9 gubernaturas 600 diputaciones locales, 871 alcaldías y las 16 delegaciones del entonces Distrito Federal, la participación ciudadana alcanzó 47.72%.

Mientras que en las elecciones del 2018, en la cuales se renovó la presidencia de la República, las Cámaras de Diputados y Senadores, 8 gubernaturas, jefe de gobierno y las 16 delegaciones del entonces Distrito Fe-deral, 973 diputaciones locales y 1596 alcaldías, la participación ciudadana alcanzó 63.8%.

Por otra parte, en las entidades que no han logrado una alternancia, en este caso en las gubernaturas, el abstencionismo aumenta, debido a que los otros partidos y ciudadanos que buscan el poder se desaniman y dejan de intentar contender en las elecciones. Resultando en políticos mediocres que son electos por su fide-lidad a cierto partido y no por sus capacidades.

La alternancia hace que los políticos se preparen y generen soluciones para que sus estados, municipios o distritos mejoren. Como es el caso de Hidalgo, estado que no ha tenido alternancia y siempre ha sido gober-nado por el mismo partido. En 2010, Francisco Olvera Ruiz ganó la elección con 52.65%. Mientras que en 2016 el actual gobernador Omar Fayad Meneses ganó sólo con 43.14%, es decir casi un 10% menos de lec-tores en un lapso de 6 años.

¿Por qué sigue aumentando el abstencionismo?

Gran parte de la sociedad experimenta un hartazgo hacia la política, la mayoría no cree los partidos cuenten con buenos candidatos, consideran que todos los políticos son corruptos, y aseguran que no importa quien gane todo seguirá igual.

Hoy en día la sociedad mexicana se parte en dos, con los que prefieren no votar a votar por alguien que reali-ce un mal trabajo, y que resulta decepcionante que el político por el que votaron resulte ser un mal gobernan-te, basándose en malas experiencias en el pasado; y quienes creen que aún hay buenos políticos (aunque sean pocos) votarán sin mayor reparo por aquello que piensan es lo mejor para la nación. En este grupo tam-bién entran quienes consideran que los políticos son malos, pero no es razón suficiente para que la per-sona no haga lo que considera su deber ciudadano y elija la “menos peor” de las opciones.

Por otro lado, un mayor número de personas tienden a no votar cuando creen que todas las opciones son malas y cuando las campañas se manejan de manera negativa, por lo que se esperaría una mayor participación si la imagen de los políticos mejorara. Por lo que, si se mejoran las campañas políticas, es posible que la participación ciudadana aumente. Esto no quiere decir que los votantes que consistentemente se abstienen no se encuentren enterados de los acontecimientos políticos que ocurren el país, simplemente prefieren “tirar” su voto a darle crédito a malos funcionarios.

La ciudadana no se está ajena la situación política, simplemente prefieren no apoyar a malos candidatos a los que consideran corruptos, y no facilitarle su acceso al poder. Los ciudadanos hoy entienden un poco más lo que vale su voto, y piensas que quienes ganan un cargo de elección popular tienen un deber muy gran-de con la ciudadanía.

Los académicos consideran que a menor abstencionismo es más probable que se dé la alternancia, ya que la voluntad de la sociedad va a estar más representada que si sólo se deja en las manos de unos pocos. Y claro, está que con mayor participación ciudadana y menor abstencionismo el ganador de las elec-ciones cuenta con mayor legitimidad.

¿Qué se espera para las elecciones del 2021?

Vale le pena recordar que a mediados del próximo año se llevarán a cabo las elecciones intermedias, en las que se renovará la Cámara de Diputados, suceso extraordinario ya que, por primera vez, los diputados podrán reelegirse de manera inmediata, y lo podrán volver hacer hasta por 4 periodos consecutivos, es decir, por 12 años; siempre y cuando sea postulados por el mismo partido o por la vía independiente, si así fue electo la primera ocasión.

A un año del Proceso Electoral Concurrente 2020-2021, el INE de Baja California (INEBC), realizó los foros de “Participación Ciudadana”, con el objetivo de reflexionar sobre los retos y oportunidades que imperan tanto para las autoridades electorales, los partidos políticos y ciudadanía, en el fortalecimiento de la participación democrática en Baja California.

En este evento, Francisco Javier Morales Camarena, titular de la Dirección de Educación Cívica y Parti-cipación Ciudadana del INE, comentó que el principal reto es la incertidumbre, ya que genera ansiedad, miedo y dudas, lo cual no es un comportamiento favorable para la participación ciudadana. También dijo que los protocolos y medidas de seguridad de las instituciones deben asegurar la protección de los ciudada-nos y, ellos a su vez, asumir la responsabilidad social de cuidarse a sí mismo y cuidar al otro.

Durante el foro se mostró que en Baja California en las elecciones 2009 y 2012 sólo el 32.2% de jóvenes en-tre los 18 y 19 años y el 21% en edades de 20 a 29 años votaron, siendo estos los menores porcentajes por rango de edad en participación ciudadana, este ejemplo podría extrapolarse a otros estados. Por eso, la vocal ejecutiva de la Junta Local del INEBC, María Luisa Flores Huerta hizo un llamado para que los jóvenes se acerquen a las instituciones para pedir contenidos de su interés. De esta forma los jóvenes serán mul-tiplicadores del conocimiento, porque tener información de primera mano cambia la percepción de la participación democrática.

De igual manera podemos considerar que la teoría del “desencanto” se puede aplicar en la actual ad-ministración, ya que el presidente se jactaba de tener todas las soluciones para el deterioro y los pro-blemas del país. Sin embargo, antes de que el mundo fuera paralizado por el COVID-19, el país ya se encontraba en un pésimo camino.

A pesar de que las próximas elecciones son intermedias y que se espera una baja participación ciudadana, es nuestra oportunidad como ciudadanos de incentivar a nuestros familiares y amigos a salir a ejercer su derecho al voto. Y con ello evitar que un partido pueda imponerse sobre los demás, vulnerando la democracia.

 

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@yoinfluyo

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