Sección - Yo Influyo News - Norma Mendoza Alexandry

El interés de la población joven se sigue inclinando por la vida familiar.
La familia debe ayudar al ser humano a organizar su inteligencia, a consolidar su voluntad y a ordenar su afectividad practicando y encarnando los valores.
Podríamos decir que la guerra consiste en la ‘muerte’ de seres humanos por mil razones.
La moderna ‘disminución’ de la familia, y junto con ello, de las creencias religiosas, cobra cuota a la civilización.
La causa de nuestra infelicidad es que somos víctimas de la opresión por otros grupos de nuestra sociedad.
La familia como parte importante de la sociedad debe tener estabilidad para florecer. Esta estabilidad debe consistir en estabilidad social y protección.
El presidente tachó a la UNAM de “individualista y defensora de los proyectos neoliberales, además de perder su esencia de profesionales para servir al pueblo”.
La cultura moderna ha devenido en una cultura individualista, paradigmáticamente egoísta y esencialmente anticristiana.
Parece que existe ya una corriente antifamilia que promueve por todos lados su destrucción de la familia.
La llamada “educación integral en sexualidad” es una altamente controvertida forma de ‘educación sexual’ que enseña a los menores a experimentar su sexualidad.
Para hacer valer los ‘derechos humanos’ de las personas, ninguna instancia puede violar el principal derecho de las personas que es el derecho a la vida.
La historia cultural de la paternidad casi ha cesado de representar a los padres como garantía esencial del bienestar de los niños y de la sociedad.
El término “homofobia” es enaltecido y hecho sinónimo de “abuso” por temor a los homosexuales, por ser diferentes a uno mismo.