Sección - Yo Influyo News - Salvador Abascal Carranza

La “intelectualidad” no pudo ver lo que se estaba cocinando durante 18 años, en esa izquierda que ama la Revolución como hacedora de la historia.
Los auténticos derechos humanos no son invención de nadie, menos del neoliberalismo.
Los tlaxcaltecas, los totonacas, los cholultecas y más estaban hartos de la sangrienta dominación de los aztecas y vieron, en los españoles, la esperanza de su liberación.
El Plan de Iguala les concedía a los mexicanos la facultad de darse leyes y formar gobierno, a la vez que destruía la odiosa diferencia de castas y de razas.
Se dice que los insurgentes querían separar la Nueva España de la metrópoli, pero el cura Miguel Hidalgo no tenía la menor idea de lo que significaba independencia.
El PAN desde su fundación promovió el voto de la mujer, la inclusión de la mujer en la política y en la sociedad y la creación del Instituto de la Mujer.
El PAN es la segunda fuerza política, es una segunda fuerza que está lejos de la primera, lejos de la posición que el PAN debería ocupar por su historia.
En la Revolución Francesa, la igualdad era sólo para los revolucionarios, los cuales clasificaban a los ciudadanos en puros e impuros.
AMLO ha insistido en describir a la clase media mexicana como “aspiracionista”, partidaria de la corrupción, de las injusticias y los privilegios del pasado.
López Obrador sólo ha usado al pueblo para sus mezquinos intereses de poder.
Para cambiar el rumbo que lleva el país con la muy mal llamada cuarta transformación, se necesitaba la acción de los partidos de oposición.
López Obrador es una versión corregida y aumentada de dos demagogos profesionales: los presidentes Luis Echeverría y José López Portillo.
La mayoría que tiene actualmente Morena en la Cámara de Diputados es artificial, la obtuvo con trampas y compró a diputados de otros partidos.