Sección - Yo Influyo News - René Mondragón

Al presidente, la realidad que se vive en el país se le diluye entre las manos, porque no puede resolver lo que sucede en el país, porque no lo conoce.
 Los acontecimientos diarios en tiempos de la 4T parecen salidos de la obra de Kafka por los elementos realistas y los conceptos fantásticos que se mezclan.
Los cambios históricos, que no transformaciones, del PRI son simples cambios de nomenclatura con Morena. En el fondo, sigue siendo lo mismo.
El presidente sigue culpando al pasado de lo malo que sucede en México, pero se habla muy poco de los procesos y mecanismos que se están generando aquí y ahora.
Mientras en China levantan un hospital con un millar de camas, aquí, después de 10 años, todavía no se pueden entregar unas instalaciones de salud.
El presidente declaró fuerte: No basta con la instrumentación del Programa “Mochila Segura”. Cierto, ciertísimo…pero tampoco dijo qué hay que hacer.
La cadena CNN se vio obligada a reconocer la gravedad de sus acusaciones y su falta de ética periodística.
Recientemente se han incrementado las tensiones entre el presidente y los gobernadores que no asisten a las reuniones de seguridad.
En este país, primero se construye el edificio; si no se cae, se mandan a hacer los planos, y cuando estén listos, se piden los permisos.
Sólo pueden tener voz, quienes se arrodillen ante lo que se considera “políticamente correcto”.
Hasta julio del 2019, pueden contabilizarse 14 renuncias en el equipo presidencial en México.
Los políticos de la 4T utilizan calificativos en su narrativa, pero dejan de lado los datos duros, ignorando que lo que no se puede medir no puede mejorarse.
Los que saben quedan o los dejan a un lado, se enteran por los periódicos. Y los que no saben, aprueban documentos que ni tiempo han tenido de leer.