Sección - Yo Influyo News - René Mondragón

El presidente tiene miedo y se nota. La realidad lo rebasa y la cordura del hombre de estado se extravía.
La rebatinga entre los favoritos del presidente y los predilectos del imperio se encuentra a todo lo que da.
El presidente ha cancelado presupuestos a programas y apoyos gubernamentales, sin importar que de muchos depende la vida de la población.
Morena pretende seguir concentrando todo el poder lo que logrará si los ciudadanos no optan por votar por alguien diferente a este partido.
La nueva normalidad se encamina a una nueva atrocidad. No es pesimismo ni contenidos catastrofistas. Es que todo este escenario es parte de la nueva realidad.
 Quienes están fuera del radar presidencial son todos aquellos a los que no tienen cabida en los planes del gobierno.
Los pobres son el sostén del proyecto de la 4T. El gobierno hoy está haciendo más pobres y atacando a todo lo que se emprenda para propiciar progreso.
Todos los pasos de la 4T llevan al mismo lugar: hacer que el Estado sea el dueño de todo lo que poseemos los mexicanos.
El presidente sigue empecinado en que sus propuestas son las únicas que sirven al país, aunque en los hechos no se demuestre tal.
Los inventarios de petróleo se encuentran hasta el tope, y AMLO quiere producir más gasolina, como si así pudiera salvar a Pemex.
AMLO tiene una firme creencia: “El Estado soy yo”, la encarnación de la República es su persona, ni siquiera su investidura.
La popularidad del presidente se ha visto afectada por acontecimientos como el manejo de la pandemia que azota al mundo.
 AMLO ha rechazado acatar las recomendaciones contra el coronavirus para forjar la imagen de un presidente invencible, incapaz de ser derrotado por un virus.