Los asuntos cruciales como la competitividad, el crecimiento y desarrollo del país, visto a trasluz de las agencias calificadoras, tampoco contaron como punto de informe.
La austeridad llegó al sector salud con recortes, despidos y justificaciones propias del presidente.
Los abuelos fueron hechos para guiar con confianza y amor a los más pequeños de la familia. Felicítalos en su día.
En el gobierno de AMLO no hay nada que no se pueda hacer, aunque la ley lo prohiba y si se critican estas acciones, entonces estás en contra, no sólo de AMLO, sino de México.
El presidente debería perder credibilidad si todas las decisiones que toma son a mano alzada y con asesoría del pueblo bueno que poco sabe de gobernar.
Aunque Andrés Manuel niegue que su forma de gobierno sea parecida a la de gobiernos de países como Venezuela o Nicaragua, cada decisión que toma parece ir en ese camino.
La Iglesia se negó a repartir la Cartilla Moral porque la Iglesia no defiende el estado anticlerical y antirreligioso.
El huachicoleo no se ha acabado así como los “males” que AMLO intenta “curar”. El combustible robado se sigue vendiendo en México.
La expulsión de Romero Deschamps de Pemex fue a mano alzada y en secreto, ésta es la opinión de René Mondragón.
Si la refinería de Dos bocas se concluye en el lapso de tiempo que el presidente estableció, únicamente servirá como prueba de que las profecías del presidente se cumplen.
Las renuncias en el gabinete del presidente dejan ver la falta de organización y la terquedad del presidente por seguir con un proyecto en el que varios están dejando de creer.
El presidente ha dicho que el crecimiento económico será de 4%, sin embargo, los especialistas no esperan un crecimiento mayor a 1%.
Los mexicanos merecemos un presidente que se preocupe por todos y por todo, un presidente que piense antes de actuar, no después, alguien que sin olvidar un sector de la sociedad también vele por los demás.