Sección - Yo Influyo News - René Mondragón

Todo mundo sabe los criterios de intimidación para quienes evidencian sus desacuerdos y desavenencias con la administración federal o con los señalamientos matutinos del presidente.
Vivimos un régimen inédito que pasará a la historia con calificativos que van desde la sorpresa a la indignación; del asombro a la estupidez elegantemente llamada estulticia.
Los temas nacionales desde la desaparición de los fideicomisos, los pleitos en Morena y el crecimiento de la figura presidencial abonan a la incertidumbre nacional.
 La narrativa construida a través de la difusión de múltiples videos está calentando el ambiente preelectoral.
Los ismos de toda naturaleza se caracterizan por mostrarse intolerantes e intransigentes, todos deben marchar al mismo ritmo para ellos.
Después de notificar vía WhatsApp a un subdirector de área en la CNDH de ser despedido, la dependencia eliminó el chat.
La creatividad de los miembros del gobierno y del partido Morena se desborda, la última ocurrencia pone en riesgo el periodismo.
 El presidente, su gabinete y sus incondicionales crean discursos paralelos donde todo se justifica y todo es positivo.
Las alianzas de algunos cercanos al poder les han enriquecido mientras se siguen esperando apoyos y no tandas para que la pérdida de empleos y empresas cese.
Para el mandatario hay temas pandora, conceptos “tabú”, asuntos de los que nunca hablará porque no se ven desde Palacio Nacional.
Los desempleados, empresarios quebrados y jóvenes sin oportunidades forman parte del electorado desilusionado de Morena que el PAN podría captar.
El presidente tiene miedo y se nota. La realidad lo rebasa y la cordura del hombre de estado se extravía.
La rebatinga entre los favoritos del presidente y los predilectos del imperio se encuentra a todo lo que da.