AMLO no hace caso de las recomendaciones de salud por mera arrogancia.
 Al hablar AMLO en la telereunión del G-20 todo iba bien hasta que aseguró que fraternidad nos permitirá afrontar la pandemia.
Sin importar lo que las cifras dicen y las acciones que el país requiere para mejorar, el presidente cancela obras millonarias y genera pérdidas de todo tipo.
En varios países se han puesto en marcha varias estrategias para contener el coronavirus, mientras en México el gobierno sigue como si nada sucediera.
Mientras en el mundo se toman medidas extremas para cuidar la salud de sus ciudadanos frente al COVID-19, AMLO insiste en que no pasa nada.
Al presidente, la realidad que se vive en el país se le diluye entre las manos, porque no puede resolver lo que sucede en el país, porque no lo conoce.
 Los acontecimientos diarios en tiempos de la 4T parecen salidos de la obra de Kafka por los elementos realistas y los conceptos fantásticos que se mezclan.
Los cambios históricos, que no transformaciones, del PRI son simples cambios de nomenclatura con Morena. En el fondo, sigue siendo lo mismo.
El presidente sigue culpando al pasado de lo malo que sucede en México, pero se habla muy poco de los procesos y mecanismos que se están generando aquí y ahora.
Mientras en China levantan un hospital con un millar de camas, aquí, después de 10 años, todavía no se pueden entregar unas instalaciones de salud.
El presidente declaró fuerte: No basta con la instrumentación del Programa “Mochila Segura”. Cierto, ciertísimo…pero tampoco dijo qué hay que hacer.
La cadena CNN se vio obligada a reconocer la gravedad de sus acusaciones y su falta de ética periodística.
Recientemente se han incrementado las tensiones entre el presidente y los gobernadores que no asisten a las reuniones de seguridad.