Sección - Yo Influyo News - Silvia del Valle Márquez

Cada año celebramos el Día del Padre el tercer domingo de junio y cada año tenemos una oportunidad de celebrar de forma única.
No cabe duda que la primera educación y los valores se dan en casa, pero también es cierto que la escuela debe ser una extensión y reafirmación de esto.
Ser mamá sí es una tarea difícil, ya que requiere de nosotras, entrega de tiempo completo, poner en esta empresa nuestros cinco sentidos y más.
Nuestras rutinas deben ser claras y eficaces y cuando nos demos cuenta de que algo ya no funciona, es tiempo de hacer cambios.
En estos días nos ha tocado vivir un ambiente de violencia y agresividad que nos ha generado sensaciones difíciles de procesar.
El servicio es una herramienta eficaz para caminar por el camino correcto, ese que nos lleva a la vida eterna.
Como todo en la vida, el uso de la tecnología debe estar regulado. Debe haber horarios y condiciones de uso.
Aunque nuestros hijos estén pequeños, podemos comenzar a transmitirles el gusto por la lectura leyéndoles un cuento todas las noches antes de dormir.
Una regla general para entender y combatir el berrinche es ponerse en el lugar de nuestros hijos, tratar de sentir y pensar como ellos.
Es necesario hacer conciencia de que hay cosas que son necesarias y otras que son secundarias, que podemos programar o que podemos prescindir de ellas.
La empatía también es una virtud cuando se logra dejar a un lado los intereses propios para perseguir los comunitarios y lograr así un bien mayor.
Este año es muy especial porque poco a poco vamos regresando a nuestras actividades, pero también debemos cuidarnos y no bajar la guardia.
La familia es la primera escuela, donde se sientan las bases de la verdadera educación de los hijos para formar hombres y mujeres de bien.