Con la contingencia que vivimos se ha acentuado la impaciencia, lo que es una oportunidad para educar en la paciencia a los hijos.
Las enfermedades pueden presentarse en la cuarentena, algunas pueden curarse con remedios caseros y otras requieren hospitalización.
Comer es una necesidad y no se trata de comer por comer, sino de nutrir a nuestros hijos para puedan crecer y desarrollarse adecuadamente.
Como todos estamos en casa es necesario hacer una gran lista de cosas que podemos hacer en familia y las que cada uno puede hacer de forma individual.
Estar en casa no significa estar descansando, el esfuerzo de los trabajos diarios y el estrés por el encierro pueden ocasionar flojera en nuestros hijos.
 La comunicación es un elemento que no debe faltar para resguardar de los vicios a los niños.
Durante la estancia forzosa en casa la educación no debe descuidarse, aunque las clases sean a distancia.
La obediencia es una virtud que hay que fomentar a los pequeños, gracias a esta se pueden evitar problemas y obtener logros en la vida.
 El valor de la mujer se aprende a conocer en la familia, en el trato cotidiano entre los padres, los hijos y los hermanos.
 Es muy importante que conozcamos los protocolos de seguridad de la escuela a la que asisten nuestros hijos.
Debemos recordar que los hijos aprenden de nosotros y nuestras actitudes así que son nuestro reflejo.
A veces la depresión es causada por una deficiencia en las sustancias que segrega el cerebro, como la dopamina; en otras, por adversidades que generan angustia.
Es importante que hagamos una estrategia personal y familiar para cumplir los propósitos de Año Nuevo.