Sección - Yo Influyo News - Ana Teresa López de Llergo

Un auténtico líder tiene rasgos admirables, da seguridad a otros y por eso lo siguen.
Hogar y familia son inseparables para disfrutar de las garantías requeridas por la dignidad.
La finalidad de la educación de la niñez y la juventud es formar personalidades virtuosas, confiables, comprometidas y congruentes.
Toda vida humana deja una huella que no es producto del instinto, sino del efecto de pensar, estudiar, actuar, transformar, mejorar y sobre todo amar a los demás.
Es innegable que las mujeres tienen mucha capacidad para encontrar las raíces de los problemas sociales y prevenirlos.
Actualmente la polarización de principios es alarmante. Hay cuestiones que son irrenunciables porque se trata de aspectos esenciales.
La mujer madre vive el desarrollo minucioso de su sensibilidad y de la relación con un ser indefenso, pero único y constante, por eso la huella es profundísima.
Los padres y abuelos responsables han de asumir el reto en la educación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
Es importante enseñar a nuestros hijos la tenacidad, la fortaleza para combatir los errores y la humildad para pedir ayuda a quien corresponda, cuando la necesiten.
La afectividad y el amor indican simpatía, cercanía y deseo de pasarla bien, sin conflictos ni divisiones.
Para mejorar las relaciones humanas, es importante advertir las ventajas de encontrar a una persona cortés, sea conocida o no.
La proclamación de los Derechos humanos muestra el reconocimiento de la excelencia de pertenecer a la especie humana.
Si una persona ve una o dos veces por semana pornografía como un hábito, ya está en camino a una adicción.