Sección - Yo Influyo News - Raúl Espinoza

Es muy importante aprender a ser felices en esta Tierra. Recordar que la vida es sólo una.
Mientras trabajamos y nos concentramos en infinidad de quehaceres, el tiempo parece que acelera su paso, porque se nos va sigilosamente, sin dejar huella ni rastro.
Stefan Zweig es uno de esos escritores asombrosos que nos envuelve con una prosa tan dinámica, que sus novelas y biografías “no se pueden dejar de leer”.
La “arqueología jurídica” demuestra que las más antiguas civilizaciones consideraron la vida desde la gestación como un valor superior.
Antoine de Saint-Exupéry llegó a un grado de perfección literaria que ha sido reconocido internacionalmente.
Miguel de Cervantes Saavedra es una de las figuras más sobresalientes de la Literatura Universal y la cumbre más alta de la Literatura Española.
Antonio Azorín fue un profundo estudioso del estilo y el lenguaje castellanos, por ello en 1924 fue elegido para formar parte de la Real Academia de la Lengua.
Raúl Espinoza nos cuenta lo maravilloso que es tener buenos abuelos, pues ellos nos dejan un rico legado de experiencias a toda la familia.
En el trabajo debemos de ponernos metas realistas y optimistas porque caminar sin metas es como “tirar golpes al aire”.
Si no se respeta el derecho a la vida que tiene todo ser humano, entonces se pondrían en peligro sus demás derechos y perdería todo valor la vida humana.
Si procuramos estar siempre contentos y buscamos hacer agradable y amable el camino de los que nos rodean, a nuestra vida sobrevendrá una profunda felicidad.
La perseverancia es un requisito indispensable para consumar ideales, los cuales cada persona se plantea en su vida y los alcanza con constancia.
La familia, en definitiva, es por naturaleza la primera comunidad de vida, de educación y de perfeccionamiento humano.