Sección - Yo Influyo News - Jorge Espinosa Cano

Para reconstruir México se requiere un país con sentido verdaderamente humano y que se compone de la familia, los valores y la fe.
La crisis de valores está presente en el campo político, profesional, comercial, empresarial y en otros muchos.
Cuando hablamos de revoluciones, se nos viene a la cabeza un cambio notable y favorable en algún punto de la historia, la ciencia, la industria, la medicina y la tecnología.
La democracia se ha convertido en una batalla de mercadotecnia, en la mejor manera de presentar promesas para buscar el voto fincando.
El relativismo se ha impuesto en nuestra sociedad; sin embargo, no resiste un verdadero análisis profundo y está siendo muy destructivo.
La pandemia nos da una oportunidad para hacer un alto en el camino y reflexionar sobre el cauce del mundo actual, pero también sobre la vida y la situación personal de cada uno.
Este año 2020 ha sido totalmente diferente a los anteriores, pues en estas fechas no se pueden realizar reuniones con la familia y amigos, ya que el COVID-19 ha cambiado todo.
La pasión por el ideal ha muerto, esto explica que nuestra juventud carece de ideal desde hace mucho tiempo y no ha tenido ni tiene maestros y abanderados.
En un país como el nuestro, con una gran pobreza económica, se refleja también una gran pobreza educativa, que da como resultado la apatía de la juventud.
Anacleto González Flores fue un ciudadano precursor de los movimientos ciudadanos en defensa de la libertad de los ciudadanos y de la lucha por crear un México más libre y más justo.
El lema de este gobierno es que la raíz de todos los males que nos aquejan es el llamado neoliberalismo, que además identifica también como generador de corrupción.
En México hay empresas públicas y otras paraestatales, cada una de ellas tiene una función particular.
Estamos en una época en que la propaganda se ha convertido en una herramienta política de primer orden, y como tal influye poderosamente en la democracia moderna.