Sección - Yo Influyo News - Jorge Espinosa Cano

Agustín de Iturbide es el verdadero libertador de México, pero la historia ha manipulado la versión oficial.
Sin el respeto a la vida desde su concepción, sin el derecho a nacer, después todos los demás derechos se van diluyendo.
La palabra democracia es un término tan manipulado por los políticos y hasta por la población, pues por un lado se idealiza y por el otro resulta un fracaso.
Los mexicanos provenimos de muchos pueblos prehispánicos y de los españoles, lo cual dio un giro a la historia donde se terminaría una era y empezaría otra nueva.
La desestabilización de la sociedad, donde hay tantos intereses políticos, económicos y sociales, hace difícil comprender hacia dónde vamos.
El peso del mito por increíble que parezca sigue teniendo una vigencia y una fuerza muy poderosa en esta época de la ciencia y de la tecnología.
Para cambiar a un país, no sólo es necesario remover a un gobierno por otro, es mucho más importante ir a las raíces de los males.
Una trampa todavía más peligrosa contra la libertad de pensamiento es la coacción ideológica.
En México y en general en todas las naciones debería de existir una sola clase, que debería de ser: la clase ciudadana.
Una nación requiere de raíces o fines comunes que la aglutinen y le den incentivos para seguir adelante, y sobre todo unidad para vencer dificultades y ser exitosa.
Los monopolios representan una concentración de poder no solamente económico, sino que abarcan también otros ámbitos que no se analizan con profundidad.
Cambiar la herencia que dejó la Revolución Mexicana requiere de una acción ciudadana bien enfocada en las próximas elecciones para lograr este objetivo.
Es necesario que estemos conscientes que las elecciones serán sólo un paso para tratar de enderezar el rumbo de nuestro país.