Sección - Yo Influyo News - Juan Ignacio Zavala

López Obrador siempre dijo que la mejor política exterior era una buena política interior. Desgraciadamente nuestra política interior es un desastre.
López Obrador se identifica con Benito Juárez, pues lo cita todas las semanas.
El partido Morena de López Obrador no es otra cosa que la refundación del PRI de los 70.
El presidente es dado a hacer chascarrillos y revelar confidencias y cuenta en sus mañaneras lo que le pasó tal día con fulano, zutano o perengano.
López Obrador es un hombre profundamente rencoroso y vengativo, pues nada lo detiene en el combate a quienes, él siente, le hicieron algo.
El PAN sigue en problemas por el asunto de los senadores que decidieron reunirse con uno de los líderes de la ultraderecha española.
El PAN tiene una gran cantidad de retos que vencer para regresar a ser una fuerza organizada y vigorosa.
El presidente, hombre infatigable que no descansa en su lucha contra los malignos, puede pasar horas enteras en su camioneta, aunque esté estacionada.
AMLO fue un profesional de la protesta, las mayores protestas, las de más impacto, las cuales han sido encabezadas en las últimas décadas por el actual presidente.
El presidente dijo que Olga Sánchez Cordero había estado en la Secretaría de Gobernación para “dejar precedente” de “la primera mujer” en esa posición.
López Obrador lo único que ha refinado en estos años de gobierno es su sentido de la venganza, le ha sacado brillo a su rencor.
La derrota del oficialismo se trata del proyecto más relevante para el presidente en estos momentos: la consulta de la revocación de su mandato.
El presidente está furioso y no se detiene ante nada en su afán de culpar a los demás del desgobierno en que se ha convertido su proyecto.