Sección - Yo Influyo News - Juan Ignacio Zavala

La elección del próximo dirigente nacional de Morena ha suscitado una serie de pleitos internos cada vez más intensos.
En la ceremonia del Grito el 15 de septiembre por la noche, el presidente lanzó vivas al “amor al prójimo”, pero nadie sabe cómo lo entiende él.
La pasión del presidente por el pleito ha tomado ya categoría de actividad cotidiana que ha inundado todas las actividades públicas.
 Una de las joyas literarias del siglo pasado es, sin duda, Memorias de Adriano. Esta obra de Marguerite Yourcenar nos lleva a las reflexiones de ese emperador romano.
Gibrán Ramírez muy rápidamente pasó de ser un joven talentoso a un funcionario arrogante, mientras afinaba el proyecto de ser una víctima profesional de la política.
Se tardó casi 15 años, pero le llegó el momento de ver a Calderón derrotado. López interrumpió su descanso para burlarse que no logró el registro de su partido.
Desde que los informes presidenciales no se dan como antes en el Congreso de la Unión todos los presidentes han buscado a forma de no soltar ese, que era su día.
Los videoescándalos están teniendo efectos que parecerían inesperados, pero que están demoliendo el sistema completo. El problema es qué vendrá después.
El presidente le apuesta a juzgar a los expresidentes, si abre esa puerta que nadie había abierto, pero no será él quien la cierre.
El uso de la historia que están haciendo AMLO y sus cercanos es claramente para jalar agua a su molino y justificarse, no hay ni un atisbo de rigor intelectual.
La publicación de videos de muchos actores políticos parece una feria en la que nadie parece salir bien librado, ni el presidente.
La declaración de Emilio Lozoya es un ejemplo riquísimo de cómo hacer una declaración donde salgas bien librado tú y el presidente.
El ataque político que el video, y los que sigan, que Lozoya ha entregado a las autoridades encuentra al PAN como una fuerza opositora disminuida y podría ser fatal.