Las recomendaciones de López-Gatell para evitar contraer coronavirus no son obedecidas por los integrantes del gobierno federal, comenzando por el presidente.
Tenemos la versión oficial de lo que AMLO dijo en la reunión del G-20, pero seguramente no nos dijeron que recomendó dar abrazos.
El gobierno federal no está preparado para actuar ante la emergencia sanitaria por el coronavirus, además cierra las puertas a las inversiones privadas.
 El vacío de liderazgo ante la pandemia del coronavirus que ha dejado el presidente es enorme.
Mientras los líderes mundiales se preocupan por que su población esté protegida del coronavirus, AMLO sólo atina a hacer chistoretes. El país no cuenta con él.
López-Gatell sabe de medicina y es bueno comunicando, lo que es fundamental para informar a la población ante la pademia, pero le estorba el presidente.
La falta de seriedad de AMLO ante el coronavirus sorprende a muchos en el mundo. Ni modo, eso es lo que tenemos en México.
Gobernar no tiene tanta ciencia. Así pensaba AMLO y por eso decía cualquier disparate, al fin sus seguidores todo le aplaudían.
La inconformidad de las mujeres debe escucharse y traducirse en actos, en políticas públicas y en actitudes personales que nos acerquen a la igualdad pendiente.
Las mañaneras son la palestra desde donde el presidente dice lo que quiere; sin embargo, empiezan a ser un arma en su contra por el desgaste de su imagen.
 En política las caídas son inevitables. Las formas de caer son las que varían. Nadie hubiese imaginado que tan rápido AMLO mostrara tal descenso en las encuestas.
Quien gobierna no puede quedar bien con todos, creer lo contrario es un autoengaño y una testarudez.
John Ackerman, fiel seguidor de la secta lopezobradorista, ha sido impuesto por la CNDH para evaluar a los candidatos a consejeros del INE.