El mismo Andrés Manuel no les da ni parece dispuesto a darles, razonamientos para apaciguar los temores de la “bolivarización” de México si ganara.
Lástima para el panismo y para México; las concertacesiones, que años antes fueron buscando el mal menor, ahora lo son por intereses cupulares.
Quienes organizan grupos con carteles y gritos callejeros tienen que repasar lo que la Constitución y las leyes dicen, y lo que no dicen.
Se podría pensar que las declaraciones de Andrés Manuel responden a una estrategia de comunicación y que no son reales, pero no, es evidente que son producto de una absoluta falta de criterio político, al ser espontáneas.
Andrés Manuel no solamente hace de nuevo el ridículo con su probable amnistía, sino que la misma no serviría para nada.
Ricardo Anaya tiene muchas deudas de campaña con el partido que preside, pero aún tiene tiempo para avocarse a ello, poco, pero el mejor tiempo: pre-electoral y electoral.
A la persona con poder de mando se le obedece por necesidad y al líder por convicción.
A la popularidad de López Obrador se le enfrenta con inteligencia, la denuncia persistente de sus falsedades, mentiras, afrentas y su equipo humano inaceptable.