Sección - Yo Influyo News - Marina Hernán

En esta pandemia, el aislamiento, el estrés, la ansiedad y la incertidumbre económica han agravado la desigualdad y las enfermedades de la sociedad.
Los políticos han aprovechado esta pandemia para pasar leyes a través de las cuales se toman decisiones de vida o muerte.
Hemos aprendido que nuestros planes los sembramos en tierra movediza. Quizá es un buen momento de reflexionar qué y cómo podemos mejorar.
En Navidad, celebramos el nacimiento del Niño, el Mesías que transformó el mundo. Su llegada fue anunciada al pueblo judío con mucha anticipación.
Esta será una Navidad atípica para todos. El miedo, la desconfianza y la incertidumbre van ganando terreno. Este es un buen momento para reflexionar hacia donde queremos dirigirnos.
Los senderos más hermosos muchas veces se recorren en soledad. Nadie dice que el camino que conduce a la verdad sea fácil, pero todos aseguran que vale la pena.
Vivimos en una sociedad acostumbrada a los placeres y la inmediatez. Sin embargo, el control de nuestros deseos, instintos y emociones es imperativo para una vida moral y exitosa.
Vivimos en una época donde el concepto de familia se trivializa constantemente. Mermar a la familia no sólo afecta y menoscaba la tan importante cohesión social sino que afecta a cada uno de sus miembros.
La migración es un tema muy cercano y presente en la realidad de muchas familias mexicanas.
El ser humano ha recordado su propia fragilidad con la llegada de la pandemia.
El 12 de octubre se conmemora el Día de la Hispanidad y la unidad de lengua, cultura, civilización y creencias.
La crisis familiar que hoy es más evidente viene de mucho tiempo atrás.
Lo que nuestros hijos consumen en los medios de comunicación puede afectarlos, se debe negociar con ellos para hacer los medios, nuestros aliados.