La orden de abrazos y no balazos ha agravado la situación de inseguridad en que está sumido el país.
A 19 meses de gobierno, López Obrador tiene a la sociedad polarizada lo que le ha sido de beneficio político.
El gobierno federal ha sido rebasado por los actuales problemas, en lugar de buscar resolverlos el presidente ataca a quienes no piensan como él con miras al 2021.
El acceso de las mujeres a puestos de poder no es nuevo, y hasta los hombres que apoyan la igualdad de oportunidades son violentados.
Se regresa a las actividades, pero no se han hecho ni se harán las pruebas que se requieren para tener un acercamiento más preciso de lo que sigue.
El presidente concentra todo el poder y engrosa sus programas sociales, no para beneficiar a los menos favorecidos sino como instrumento electoral.
Mientras se acrecienta la crisis en seguridad, economía, educación y salud, las acciones gubernamentales las agravan en lugar de resolverlas.
 El presidente minimiza la creciente violencia hacia las mujeres durante la cuarentena, aunque es un tema al que desde siempre ha menospreciado.
AMLO gusta de las consultas públicas so pretexto de tomar decisiones con base en la decisión del pueblo, debería organizar una para cancelar sus obras.
La existencia de los Tres Poderes de la Unión garantiza un equilibrio democrático en México, sólo un tirano buscaría concentrar todo el poder en el Ejecutivo.
Los mexicanos esperamos que el presidente asuma su responsabilidad para dirigir los esfuerzos del país para superar la crisis.
AMLO no tiene un plan para contener la crisis, por el coronavirus, más bien parece jugar con la economía y la salud de los mexicanos.
El presidente no ha actuado responsablemente ante la crisis que está ocasionando la pandemia, y de ese modo arriesga la salud y la economía de los mexicanos.