Sección - Yo Influyo News - Adriana Dávila

La campaña de Anabell Ávalos incluye argumentos técnicos, jurídicos y económicos, no de imposibles por cumplir.
Todos los institutos políticos están obligados a denunciar toda violencia que se cometa en contra de mujeres y menores de edad.
Las instituciones del país viven en un constante viacrucis por resistirse a ceder a los caprichos del presidente.
El presidente ha optado por confeccionar su decálogo, un catálogo de frases y lugares comunes que en nada han mejorado las condiciones de seguridad para las mujeres.
El presidente se ha convertido en el peor violentador de los derechos de las mujeres. Y uno de los mayores agravios es defender a Félix Salgado Macedonio.
Los llamados servidores de la nación atienden filas de personas, a quienes toman fotografía y también a su credencial de elector.
El presidente prefiere dar pasos atrás, repartir dinero público y obstaculizar un futuro mejor. México no necesita caridad, necesita política pública, no electoral.
Con las especulaciones sobre la salud del presidente, se logró desviar la atención sobre los graves problemas nacionales.
México es un país adulto y joven, con una edad mediana de 29 años, lo que significa que aumentamos tres años con respecto al 2010.
Socialmente las mujeres cargan manifestaciones machistas que se resisten a reconocerlas como iguales y no como enemigas.
Durante 2 años, nuestro presidente ha destruido instituciones, no rinde cuentas, es opaco, repetitivo en sus mentiras e impone su voluntad.
El 2020 ha sido un año difícil entre el desastre del abuso e ineficiencia de la autoridad y el mal manejo de la pandemia.
El uso de las palabras y los mensajes giran alrededor de un solo hombre y su gobierno, que ahora encuentra espacio para publicar un glosario neoliberal.