Sección - Yo Influyo News - Blanca Sevilla

Porque el amor es misericordioso, hemos pasado más de un cuarto de siglo tratando de redescubrir las palabras que definan con exactitud lo que es realmente el matrimonio.
Para ser una buena suegra, no se debe meter en asuntos ajenos más que cuando se lo pidan; hace falta tener una vida propia, fructífera, llena de sueños y proyectos.
Aquello que defendieron nuestros ancestros como valores por encima de todo, hoy es relativo para una mayoría. Tu verdad no es la misma que la mía.
 La soledad es una compañera a veces callada, a veces presente.
Llamaba la atención su forma de hablar. Las palabras surgían prontas; las órdenes, precisas; tanto que nadie objetaba nada.
Antonieta es una niña con aspiraciones de adulto que desde su timidez observa el mundo tratando de entenderlo.
A veces llenarse de trabajo es fruto de una compulsión que deriva en la incapacidad de decir no cuando hay razones para hacerlo.
Entre tantas quimeras que se desmoronan aun con una brisa suave, yo quiero hacer una confesión: necesito a los hombres, convivo con ellos y decido con ellos.
Entre lo que parecían sólo dos caminos: permanecer en casa consagrada al hogar y ejercer la profesión dejando atrás a los hijos, hay una vereda intermedia.
Analicemos a la súper mujer, que es esposa, madre, profesionista y empresaria, política, jefa de personal, maestra, doctora, escritora, locutora…
Vaya que cuesta trabajo vivir, y no sólo por la crisis económica, como pensamos cuando las neuronas pierden la proporción de un proyecto que se forja.
La reflexión sobre la fortuna de haber nacido mujer y disfrutar serlo.
La búsqueda de los cientos de objetos que desaparecen constantemente quizá un día termine y se recuperen todos.