Para seguir luchando en la vida y seguir creyendo en la humanidad, es necesario tomar de la mano a la niña interior y ver desde sus ojos.
 La naturaleza, los animales e incluso las cosas nos hablan de la maravilla que es vivir.
Blanca Sevilla rememora a su padre, quien supo antes que cualquier liberacionista que las mujeres pensaban, sentían y tenían que labrarse un camino.
La paternidad es una vocación que conlleva una gran responsabilidad. Eso no cambia a pesar del paso del tiempo.
 La maternidad es una vocación de las mujeres de antes y de las de ahora, es una entrega voluntaria para dar vida en todas dimensiones.
 Tiempos van y tiempos vienen y la mujer, gracias a la maternidad, sigue siendo “la antorcha de la vida atravesando las páginas de la historia”.
Hay momentos para todo. La mano materna va soltando a la otra mano, la que en un principio apretaba como con una garra.
Las ideas vienen también desordenadas. Lo externo es fiel reflejo de lo que tengo dentro.
Quizá por un prurito muy propio de nuestro tiempo, los hombres nos hemos olvidado de lo que somos para definirnos por lo que hacemos.
Los oídos y el entendimiento olvidan su tarea cuando quien habla es el de enfrente. Hay tanto qué decir…Los oídos y el entendimiento olvidan su tarea cuando quien habla es el de enfrente. Hay tanto qué decir…
Todo lo que sucede tiene un porqué y un para qué. Finalmente no se contraponen las hojas que bailan con la voluntad que las mueve.
Hoy sé que los momentos sólo se retoman, o se recrean, o se hacen líneas en una novela; pero eso no significa volver al pasado.
Hay que mirar a las ligaduras vitales que se dan en el ámbito de lo sagrado, de la persona misma.