El coronavirus ha dañado ya la imagen del presidente, a quien ahora sólo le queda aferrarse a sus programas sociales y a su guerra contra los empresarios.
Los mexicanos tenemos la capacidad de sacar cosas buenas de la crisis generada por el coronavirus y convertirnos en una sociedad cívica, unida y proactiva.
Actualmente hay variados y diversos problemas que atentan contra la humanidad, pero en México estamos tranquilos porque tenemos al presidente más simpático.
El gobierno federal gobierna en “cachitos”, por eso ha obtenido resultados negativos como en salud o en seguridad.
 Después de 14 años de cortejo, una amiguis de la Ñora decidió darle el sí a su marido. A escaso año de matrimonio ya no ve la suya porque ha padecido de todo.
En los bombardeos y ocultamiento de información, la administración ha perdido algunos temas que le podrían resultar positivos.
El problema del desabasto médico ha ido evolucionando de tal modo que ahora incluye la rifa del avión, dinero del Infonavit y la cooperación forzada de los empresarios.
El cambio de las fechas de asueto planteada por López Obrador es una nueva distracción de los problemas reales que cada día se agravan en el país.
La Ñora ha notado que la telenovela mañanera, como cualquier buena telenovela, ya se está volviendo repetitiva.
Sin duda la canción de Chava Flores que sigue reflejando la situación del país y de sus habitantes, es “¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?”.
Lo que no midieron es que el nacimiento del nieto de AMLO en el extranjero se da justo en el arranque desastroso y que presagia el más horrendo fracaso en política de salud.
Se dijo y se repitió que el INSABI era lo mismo que el Seguro Popular pero más barato.
Ojalá que los propósitos de año de muchos se inclinen más por la unidad y la acción en favor de México, que en la queja y la división.