El gobierno federal ha violado el Estado de Derecho al tomar decisiones arbitrarias, dictatoriales, como la cancelación de la planta de cerveza en Mexicali.
Para enfrentar la pandemia en nuestro país es necesaria la acción conjunta de gobierno y sociedad.
 Al Metro no se le da el mantenimiento que requiere, con lo que el riesgo de que haya accidentes es constante.
La debilidad económica mundial acentuará las dificultades a las que se enfrentaban las finanzas del país.
El paro de las mujeres será un hecho más valioso y significativo que las marchas violentas que algunas de ellas, embozadas y encolerizadas, han realizado.
Consolidar elecciones verdaderamente democráticas, con una institución fuerte e independiente que las garantice, ha sido largo y hoy está en riesgo lo logrado.
Ya sabemos que hay empresarios que se doblan y ceden por el temor a las consecuencias que hay o podría haber en caso de no aparecer como solidarios.
En la era de la comunicación se ha llegado a decir que aquél que no está en los medios o en las redes, es como si no existiera.
El desarrollo tiene que ser regional y transformar las condiciones del entorno donde viven las personas.
La sociedad ha encontrado en las marchas una forma de expresión para hacerse oír de los gobernantes.
El problema de los intentos de las series históricas radica en pretender adivinar los pensamientos de los personajes, rebasando los hechos constatados.
Bancos fundados por el gobierno han sido fracasos, como el Banco Nacional de Crédito Ejidal, que financiaba a ejidatarios que luego no pagaban sus deudas.
Al final, las cifras dieron la razón a quienes previeron una caída en el crecimiento del PRI. De nada sirvió que el Presidente lo negara.