Los frutos de la entrevista AMLO-Trump

Según opinión casi unánime de los medios, el viaje fue todo un éxito para AMLO quien considera que el mayor logra de su visita fue no haber recibido algún regaño o grosería por parte del gringo.


Viaje a EU


Tomando como pretexto la entrada en vigor del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) el pasado 8 de julio se entrevistaron el Washington Andrés Manuel López Obrador (AMLO) presidente de México y Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.

La verdad es que el primer viaje de AMLO al extranjero obedeció a un mandato (perdón, citatorio) que le hizo el presidente Trump quien, al tener allí al mandatario mexicano, ganaba puntos en su campaña con miras a la reelección.

Sin embargo, según opinión casi unánime de los medios, el viaje fue todo un éxito para AMLO quien considera que el mayor logra de su visita fue no haber recibido algún regaño o grosería por parte del gringo.

Al menos públicamente, no hubo regaños ni groserías. Lo que ocurrió durante la media hora en que estuvieron a solas únicamente ellos lo saben.

No obstante, AMLO puede jactarse de la amplia cobertura que le dieron los medios del vecino país, que no dejaron de insistir en que hizo el viaje a bordo de un avión comercial.

Observamos que durante los discursos oficiales se evadieron temas de fondo como el narcotráfico, el contrabando de armas y drogas, así como el polémico muro que –según Trump– acabaremos pagando los mexicanos.

Por cierto, pocas horas antes de la visita, Trump visitó parte del muro presumiéndolo como un éxito a la vez que se deleitaba viendo cómo le sacaban fotos.

Ni duda cabe que a Trump le convino que AMLO atendiera al citatorio visitándolo en Washington.

Con esta visita, que se realizó en un ambiente de azucarada cordialidad, el gringo puede presentar ante las comunidades latinas el argumento de que las quiere mucho y que reconoce sus grandes aportaciones a la economía del vecino país.

Trump quedó feliz con la visita pues todo le salió a pedir de boca.

Y AMLO quedó aún más feliz puesto que ya no le quedó ninguna duda de que si sabe ser dócil, Trump le permitirá hacer en México lo que le venga en gana.

Malo sería que AMLO se hubiera puesto al brinco pues en ese caso ignoramos cuál habría sido la reacción de un sujeto que siempre se comporta de manera impredecible.

Algo que también es digno de reflexión, por ser todo un acto simbólico, es la ofrenda floral que AMLO depositó ante la estatua de Benito Juárez.

Juárez siempre ha sido para AMLO un modelo a seguir y, tomando en cuenta la política exterior adoptada por México durante el último año y medio, ni duda cabe que mucho tienen en común el zapoteca y el tabasqueño.

Ya en otra ocasión lo dijimos y, gustosamente, lo volvemos a repetir: AMLO y don Benito son dos almas gemelas.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando Napoleón III pretendía aumentar la influencia de Francia en Hispanoamérica apoyando en México al emperador Maximiliano, los Estados Unidos pararon en seco al francés utilizando un dócil Benito Juárez quien, con armamento que recibía desde el vecino país, frenó al imperialismo europeo, aunque ello significase apoyar al imperialismo yanqui.

De igual manera, cuando Trump vio con horror la posibilidad de que miles de hambrientos centroamericanos pudiesen entrar ilegalmente en los Estados Unidos, echó mano de un dócil AMLO que ha sabido comportarse como si fuera no un muro sino mas bien una auténtica muralla.

En un principio, AMLO había dicho que permitiría el paso de los centroamericanos por territorio mexicano; sin embargo, ante la amenaza de un alza en los aranceles a las exportaciones, Andrés Manuel entró en razón…

A cambio de eso, Trump se lava las manos, mira para otro lado y permite que AMLO haga cuanto lo venga en gana.

Quizás fue por eso Francisco Martín Moreno, con motivo de la entrevista entre los dos presidentes, le puso un título muy significativo a su más reciente novela: Cuando México perdió la esperanza.

Ante gestos tan amorosos de una visita en la que solamente faltaron los besos, rematamos con un conocido refrán mexicano: “Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía”.


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