Geopolítica sudamericana

De unos años a esta parte en Hispanoamérica se ha visto cómo gobiernos populistas de extrema izquierda han controlado importantes países.


Izquierda continental


Si se nos pidiera definir qué cosa es la Geopolítica, diríamos que se trata del estudio de las relaciones entre los elementos naturales (clima, relieve, ríos, límites fronterizos, etc.) y la política de los Estados.

Según esto, la situación no es la misma para un Estado independiente que se encuentra aislado dentro de una lejana isla del Pacífico que un Estado que limita con una gran potencia que siempre ha manifestado ambiciones territoriales.

No nos cabe la menor duda de que las condiciones geográficas habrán de influir en las decisiones políticas que tomen sus respectivos gobernantes.

En el primer caso, al no tener vecinos incómodos, el Estado mantendrá una política independiente y soberana, cosa que no ocurrirá con el segundo ejemplo puesto que –quiéralo o no– vivirá siempre temeroso de las decisiones que pueda tomar su poderoso vecino.

Esto viene a tema porque –de unos años a esta parte– en Hispanoamérica se ha visto cómo gobiernos populistas de extrema izquierda han controlado importantes países.

A partir del ascenso al poder de Hugo Chávez, en Venezuela se implantó una dictadura que acabó arruinando económica y moralmente al país.

Infortunadamente, el ejemplo se contagió a varios países cercanos y fue así como muy pronto se dieron gobiernos de la misma tendencia en Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Eso sin contar con el Brasil de Ignacio Lula da Silva y con la Argentina del fallecido Néstor Kirchner y señora.

Asimismo, el pequeño Uruguay padeció gobiernos populistas durante quince largos años.

Mediante elecciones libres, los populistas perdieron el poder en Brasil, Argentina y Ecuador.

Lástima que, también mediante elecciones libres, Argentina haya retornado al populismo en las personas de Alberto Fernández y la viuda de Kirchner.

Sin embargo, y como es ya del dominio público –en el otoño pasado– los populistas perdieron el poder tanto en Uruguay como en Bolivia.

En Uruguay, por medio de elecciones libres llevan a la presidencia a Lacalle, quien asumirá el mando a inicios de marzo.

En Bolivia, gracias a las presiones de Donald Trump quien influyó para que los militares, al retirarles su apoyo a Evo Morales, llegase a la presidencia la conservadora Jeanine Añez.

Un cono sur que se iba pintando peligrosamente de rojo ha ido cambiando su tonalidad hacia el color azul.

Claro está que, al no poder ganar el poder mediante elecciones libres, los grupos izquierdistas intentan ganarlo mediante la violencia callejera.

Eso explica los desórdenes ocurridos en Colombia, Chile y Ecuador.

Desórdenes callejeros –auténticas rebeliones que han producido ya varios muertos– que, desde Venezuela, son apoyados por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro.

Hace exactamente un año, todos creíamos que, al ser investido Juan Guaidó como presidente provisionas, los días de Maduro estarían contados.

Si eso hubiera ocurrido, en Venezuela no solamente se habría implantado un sistema democrático mediante elecciones libres, sino que dicho país dejaría de apoyar a los grupos subversivos que desestabilizan el sur del continente.

Un cambio de régimen en Venezuela significaría el principio del fin de los disturbios callejeros en Colombia, Chile y Ecuador.

Eso sin contar con que el dictador nicaragüense, Daniel Ortega, quedaría tan debilitado al carecer del apoyo venezolano que su caída sería cuestión de semanas.

Y conste que no nos metemos en profundidades tratando de investigar la ayuda que, por medio del depuesto Evo Morales, le enviaba Nicolás Maduro a Pablo Iglesias y militantes de Podemos, en España.

La geopolítica sudamericana ha experimentado importantes cambios en las últimas semanas.

Sin embargo, el foco que todo lo envenena sigue siendo la Venezuela madurista, razón por la cual –si acaso Maduro cayese– no solamente Sudamérica sino el resto del continente americano experimentaría un viraje de 180 grados.

Todo depende de lo que haga Donald Trump de aquí al martes 3 de noviembre, fecha en la cual habrán de celebrarse elecciones presidenciales en los Estados Unidos.


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