¿En vísperas de un cónclave?

“Sería un error creer que el Espíritu Santo escoge al papa porque hay muchos ejemplos de papas que el Espíritu Santo no habría escogido”: Cardenal Joseph Ratzinger.



Los millones de personas que en los cinco continentes hemos visto las ceremonias de Semana Santa que han tenido lugar en Roma quedamos sorprendidos del evidente deterioro físico que aqueja al papa Francisco.

Esa es la razón por la cual algunos medios insinúan que –ya fuese por fallecimiento o ya fuese por renuncia- habrá que elegir muy pronto a un nuevo papa.

Es entonces cuando muchos se hacen la pregunta: ¿Estamos en vísperas de un cónclave?

Contra lo que algunos pudieran pensar, en esta ocasión no haremos profecías ni conjeturas hablando de las intrigas palaciegas de ciertos monseñores dentro del Vaticano, así como de supuestos crímenes allí cometidos en siglos pasados.

Ni mucho menos haremos futurismo señalando a tal o cual cardenal como seguro sucesor del papa Francisco.

Y es que en este punto pudiéramos llevarnos una sorpresa puesto que si algún reportero atrevido e impertinente le preguntase al papa acerca de quién podría ser su sucesor, nada extraño sería que Francisco respondiese: “Mi sucesor todavía no es cardenal”.

¿Significa esto que quizás el papa convoque pronto a un consistorio para nombrar nuevos cardenales?

Según lo dispuesto por las normas de la Iglesia, para ser elegido papa se requieren dos terceras partes de los cardenales presentes en el cónclave. El número máximo de electores es de 120 y, todos estuviesen presentes, se requerirían 80 votos para elegir al nuevo Sucesor de San Pedro.

En estos momentos, ya son menos de 120 los cardenales con derecho a voto y de aquí a fin de año serán varios los que perderán su derecho, entre ellos el Cardenal don Norberto Rivera, arzobispo emérito de México, quien cumple ochenta años el próximo 6 de junio.

Eso sin contar que, conforme pasa el tiempo, aparte de que los cardenales envejecen y mueren, el escenario puede cambiar en unos cuantos meses.

Asimismo, ocurren sorpresas insospechadas y pudiera darse el caso de que un cardenal que podría haber sido un buen candidato en 2017 ya no lo sea en 2022.

Y es que en la carrera por la sucesión papal las cosas se mueven cada minuto que pasa, lo mismo que ocurre en las relaciones internacionales.

Aunque haya quien opine lo contrario, la realidad es que la elección de un nuevo papa es uno de los acontecimientos que más atraen la atención mundial. Y ello es debido a que el papa posee una fuerza moral que va mucho más allá del espacio católico.

Repetimos: Aparte de que varios cardenales llegan este año a la edad límite de ochenta años, pudiera ocurrir que falleciesen algunos de los purpurados con derecho a voto con lo cual, al producirse nuevas vacantes, lo más lógico sería que Francisco convocase en consistorio.

Y al nombrar nuevos cardenales podrían entrar en escena personajes de gran valía, pero que en estos momentos no pueden participar en un cónclave como sería el caso del mexicano José Horacio Gómez, arzobispo de Los Ángeles (California)

Ahora bien, otro punto digno de tomarse en cuenta es el hecho de que, aunque el Espíritu Santo vela por Su Iglesia y asiste al Papa en todo momento para que no caiga en herejía, la realidad es que, dentro de un cónclave al papa no lo elige el Espíritu Santo sino más bien los Eminentísimo Señores Cardenales allí presentes.

Y los Eminentísimos Señores Cardenales allí presentes, aunque estén iluminados por el Espíritu Santo, son hombres con sus pasiones que –movidos por simpatías o antipatías- pueden aceptar o rechazar la inspiración que les llega desde lo Alto.

Hace muchísimos años, allá por 2002, el entonces prefecto para la Doctrina de la Fe, Cardenal Joseph Ratzinger (hoy Papa emérito Benedicto XVI) hizo una declaración sorprendente: “Sería un error creer que el Espíritu Santo escoge al papa porque hay muchos ejemplos de papas que el Espíritu Santo no habría escogido”.

Eso sí –completamos nosotros- ya una vez elegido el nuevo papa (aunque sea indigno) ya el Espíritu Santo se encargará de velar para que no caiga en herejía.

En fin, que, más que decir que estamos en vísperas de un cónclave, lo más acertado sería decir que lo más probable es que estemos en vísperas de un consistorio en el cual el papa Francisco aprovecharía para nombrar nuevos cardenales y, de ese modo, cubrir las vacantes que ya existen.

El tiempo nos dará muy pronto la respuesta…

 

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