Tregua, guerra fría o paz armada

“Desdendenantes”, los mexicanos ya veíamos los desplantes y pleitos entre los liderazgos de los hombres y las mujeres fuertes de la 4T, todo, con tal de congraciarse con el top del poder en México.


Comunicación presidencial


“Desdendenantes”

Iniciar con el barbarismo fue totalmente pensado, en especial, porque los mensajes cruzados, antagónicos, de media verdad o de mentiras completas; las proclamas triunfalistas y las afirmaciones sin sustento, son ahora una estrategia de la comunicación de un presidente que, cada día, pierde credibilidad a velocidades brutales. Al grado de que, hasta “los floreros” traen una pugna por el poder y el amor del caudillo, que los lleva a los golpes, metidas de pata, pellizcos, mordiscones y zapatazos en la mesa, especulando que al primer mandatario se le ocurra meterse a cuarentena por andar dando besos y apapachos en todas partes (del país, obvio).

Ahora sí que, “desdendenantes”, los mexicanos ya veíamos los desplantes y pleitos entre los liderazgos de los hombres y las mujeres fuertes de la 4T, todo, con tal de congraciarse con el top del poder en México.

Sin embargo, se mueve

A raíz del conocimiento público del tema de pandemia, la confusión y mezcolanza de funciones entre los titulares de las Dependencias Federales, de los regaños presidenciales a cuanto florero se le ponga delante, empezando por Durazo; del saludo a la mamá de El Chapo, el conflicto con los Le Baron y Javier Sicilia; y el festejo por el cumpleaños de Ovidio Guzmán, hicieron entrar en picada la popularidad del presidente.

A ello se adicionaron las mil y una ocurrencias presidenciales; las interminables respuestas a los reporteros que le hacen el favor de ablandar las preguntas de los periodistas y suavizar los temas que lastiman la figura del ejecutivo.

En efecto. Era retar cada mañana la paciencia, las nalgas y la inteligencia de los compañeros periodistas ante las soporíferas respuestas que acaban siempre en el señalamiento de los mismos culpables: el período neoliberal, Calderón –nunca menciona a Peña– una corrupción que se queda en la propaganda callejera, ayuna de denuncias concretas; y las cifras emanadas del imaginario republicano, en especial, de un dinero que se asegura tener en el colchón presidencial, pero que nadie ha visto… ni verá.

Las mismas proclamas

El mandatario resuelve como lo hacía el PRI en sus mejores momentos: Se generan nuevas legislaciones, se erigen nuevas dependencias y ¡listo!

De la chistera, se despiden a los especialistas y, como los funcionarios segundones y de profunda raigambre burocrática, no tienen una gran idea de lo que están haciendo –como es el caso del rockstar López Gatell– entonces, se abre la convocatoria para reclutar y contratar personal para el sector salud.

De esta forma, la “Estrategia Carrousel” –todo da vuelta para caer y llegar al mismo lugar– muestra su eficacia: “Se combatirá el coronavirus sin afectar la base económica”, subraya el presidente, aunque jamás dirá “los cómos”. Y en seguida, viene la proclama tan triunfalista como ingenua, descrita en la nota de la periodista Noemí Gutiérrez: La economía se reactivará “una vez que pase la emergencia”. Esto es, que los enfermos se pondrán bien, una vez que se curen.

“Los que viven al día”, dejarán de preocuparse, porque los hombres y mujeres de Palacio Nacional, actuarán “de manera profesional” Y en el tema de la sana distancia, específicamente en el Metro, la consigna es diáfana y transparente: se debe cuidar que no se congestione, “que no se atiborre”, para que la gente se traslade en “vagones no llenos”.

Y PARIÓ LA ABUELA

Edgar Sígler en Expansión (@edgarsigler) abona a la perspectiva del escribano: los precios del petróleo se han desplomado. No hay un plan creíble para que Pemex salga de la quiebra real; menos aún, con la estrategia actual del gobierno que coloca en jaque las cosas “ante un posible incumplimiento en los compromisos”.

Los analistas hablan de incertidumbre; las calificadoras apuntan ya a los “bonos basura” de Pemex; y en radio-pasillo se menciona que la dependencia –que no empresa del Estado– caerá pronto en zona especulativa. Y todos señalan en la misma dirección: CREDIT DEFAULT SWAPS, que es un contrato por incumplimiento crediticio.

En tanto, la proclama y el contenido propangandista ausente de sustento, se hace de nuevo presente, dice Noemí Gutiérrez en su Reporte Índigo: “AMLO: MÉXICO SE VERÁ MENOS AFECTADO ECONÓMICAMENTE QUE OTROS PAÍSES POR COVID-19” visto así, la tal tregua, parece guerra fría o paz armada.

O sea, ¿vamos mal, pero no tan mal como para que parezca muy mal?


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