De la estrategia del fracaso al autoelogio

Son muchos frentes y el presidente López lo sabe.


López


Fantasioso enfoque

Este escribano confiesa a sus hermosísimas lectoras y espléndidos lectores: “De la estrategia del fracaso”, es el título pirateado a don Carlos Marín en Milenio, la otra parte es del suscrito.

Hombre de pensamiento y formación marxista-leninista –como él mismo lo ha declarado– es, y siempre ha sido, un agudísimo lector y crítico de la realidad nacional. En esta oportunidad, y ante la serie de torpezas y equivocaciones del gobierno federal, don Carlos es directo: Lo que sucedió a la familia LeBarón, las masacres anteriores y todas juntas, “no mueven a la 4T de su fantasioso enfoque de la rampante criminalidad”. Tiene razón.

Por una parte, el súper jefe de seguridad, Alfonso Durazo, se desgañita tratando, sin conseguirlo, de demostrar lo maravilloso y útil de la estrategia de “atacar” al crimen organizado con caritativos programas sociales.

Dicho en otras líneas, sigue siendo ingenuo y peregrino, considerar que los 3 600 pesitos mensuales que reciben los jóvenes de “construyendo el futuro”, sean el valladar y el dique sensacional que detenga su reclutamiento para las fuerzas del crimen en este país.

Esa clase de medidas, en expresión del senador estadounidense Tom Cotton, están bien para un cuento de hadas, pero nada más.

La respuesta presidencial

Dice el columnista Jorge Triana –@JTrianaT– citando la mañanera presidencial: “Dice @lopezobrador que ya logró detener la escalada de violencia… ah, y que no va a dejar de hablar del modelo neoliberal porque es el culpable de todo”. Enrique Krauze sostiene en El pueblo soy yo que, el populista se adueña de la palabra y es quien diseña y da forma a “la verdad”, a “su verdad” inapelable e indiscutible, por eso, los culpables de los fracasos y errores, siempre se encontrarán en el exterior, en el pasado, en otros.

Es interesante la convergencia de diversos observadores de la realidad nacional. Luis Carlos Ugalde –@LCUgalde– destaca que, “Si @LopezObrador no hace pausa y replantea su “estrategia” de seguridad, sugobierno quedará atrapado por la violencia desbordada. Su política social será opacada. Su popularidad se erosionará gradualmente. El tiempo se acaba para rectificar. Él insiste que va requetebién”. Pero, no solo los observadores coinciden.

@El Ama De Casa es corrosiva en su pregunta: “Alguien ha visto algún tuit de @López Obrador ofreciendo condolencias a la familia LeBaron?”

La terca realidad

El maestro Carlos Marín lo definió bien: En México, se vive la “Estrategia del Fracaso” y además, con una pléyade de aplaudidores y fabricantes de bots.

El crecimiento es de cero, pero “vamos bien”. Se perdieron más de 300 mil empleos, calculando de 5 personas por familia, es fácilmente previsible dimensionar el número de personas que hoy, están en un grave conflicto económico para subsistir. Pero vamos “requetebien”.

Las calificadoras más prestigiosas en el mundo vaticinan una recesión –retóricamente inalcanzable y no presente- en la economía mexicana, pero eso al mandatario no le quita el sueño, porque hoy, lo que importa es que se distribuye mejor la riqueza. La pregunta obligada es: “¿Cuál riqueza?”

El peso está fuerte. El escribano plantea: ¿Eso servirá de explicación para las jefas de familia a quienes ya no les alcanza para comprar lo elemental? Pero, no hay de qué preocuparse. Vamos re-que-te-bien!

Una manchita más

Astrid Rivera, reportera de El Universal, capturó una nota interesantísima: “De un millón de becarios, solo 15 mil han sido contratados: STPS”. La declaración es de Luisa María Alcalde, titular de la Secretaría del Trabajo.

Volvemos al planteamiento de Carlos Marín. Todo indica que la administración federal apuesta por la “Estrategia del Fracaso” en todos los campos de la vida nacional; y coloca al auto-elogio, como la mejor forma de explicar que México va muy bien.

Si no rectifica a tiempo, el presidente sólo aumentará los descontentos y las inconformidades: Hoy, el Ejército, la Marina, los empresarios que se la juegan por México, no aquellos que le resultan cómodos al mandatario; al cada vez más lejano T-MEC, el conflicto entre China y Estados Unidos; el aumento irracional de la violencia, los bajísimos niveles de calidad en la educación. Son muchos frentes y el presidente López lo sabe.

 

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