Chocolate amargo

Ya se sabe que el presidente cada vez que tiene oportunidad, se pone a hablar mal de los periodistas que le caen mal; y entonces, coloca en pantalla todos los nombres de los que no estamos de acuerdo con él.



RIGOR FILOSÓFICO

Cuando vemos lo que sucede a diario en este México nuestro, parece aplicable aquel vetusto principio aristotélico-tomista que reza “Cannis qui est braverum, etiam quae domiciliorum mordetur” (la traducción no es tan complicada)

Este escribano agradece en todo lo alto, los textos y opiniones geniales de los maestros Salvador Reading y Jorge Zepeda Patterson, al abordar un par de temas de primera prioridad para cualquier mexicano de a pie o viajero recuente del Metro.

Es obvio y natural para todo mundo, una reacción fuerte cuando le pegan a la propia familia. El presidente no es la excepción y lo ha demostrado “enemil” ocasiones. Basta con que le toquen a cualquiera de sus angelitos para que nos retiemble en su centro la tierra.

Sin duda el mandatario agrega otra “mancha al ya tiznado tigre”, porque el sentimiento de purificación y plataformas inmaculadas acaban por triunfar siempre y por encima de cualquier argumento adverso.

LO AMARGO DEL CHOCOLATE CASERO

Por más tierra que se ha buscado echarle al asunto del negocio chocolatero de los cachorros presidenciales, la verdad es que no ha podido ser enterrado y menos sepultado en la memoria del desmemoriado conglomerado bueno y sabio.

La razón es notoria: El apellido López Beltrán está fuertemente ligado al nombre de Hugo Chávez Ayala, empresario del cacaotal, quien además de ser amigo de la familia presidencial, también es compañero de la cuatitud de Andrés, y diseñador de uno de los programas insignia del mandatario, como lo relata “Notas sin pauta”. Es decir, el entramado entre Sembrando Vidas y la Fábrica de chocolates está más que claro y despide cierto aroma a “cosa mala”, como dicen en Cuba.

MANIQUEÍSMO HABEMUS

Ya se sabe que la norma de interacción del mandatario es simple: Estás conmigo o eres fifí, conservador, neoporfirista o le vas al América.

Algo así sucedió hace algunas lunas con la periodista Carmen Aristegui, que aunque Claudia Sheinbaum lo niegue –diciendo que la 4T “no hace listas” sino que promueve el debate- la verdad es que su jefe, cada vez que tiene oportunidad, se pone a hablar mal de los periodistas que le caen mal; y entonces, coloca en pantalla, todos los nombres de los que no estamos de acuerdo con él.

En lo personal, al escribano no le agrada el modelo de periodismo de Carmen, pero en análisis final, se trata del ejercicio de su profesión y de la libertad para expresarla. Por eso mismo, coincidiendo con Zepeda Matterson, el golpe para Aristegui fue mucho más lejos de un simple desencuentro a causa del nivel de amargura del “chocolate abuelito” (López Obrador y Aristegui, más que un desencuentro - https://www.milenio.com/opinion/jorge-zepeda-patterson/pensandolo-bien/lopez-obrador-y-aristegui-mas-que-un-desencuentro)

Con haber deslindado al cachorro hubiese sido suficiente, lo de costumbre, lo que ya se sabe que respondería, Pero se fue más lejos: Descalificó la entrega de Aristegui y con ello, la reputación de los medios a los que él cada mañana lanza el ácido de sus reproches. Y se llevó a la revista Proceso entre las patas.

Como desconoce del tema, el criterio presidencial es uno: Hacer “periodismo en favor del pueblo”, con cualquier cosa que eso llegare a significar en la lógica de la 4T.

Sin más, los adjetivos y los dardos con veneno hicieron su aparición: “Periodista Conservadora”, a pesar de que Carmen le abrió los micrófonos y las cámaras muchas veces, durante más de 18 años.

El tema se complica para el caudillo, porque la pregunta queda en el ambiente: ¿Sembrando Vida, los productores de cacao en Tabasco y el asesor presidencial Chávez Ayala, constituyen un tema de “inducción” derivado de la cercanía?

Para la causa presidencial, pareciera que solo tienen cabida las preguntas y los affaires de Lord Molécula o los acarreos brutales que, contra toda lógica en materia de salud, el mandatario sigue impulsando.

Por lo mismo, el chocolate se ha vuelto amargo… y sin azúcar.


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