Educando hijos con inteligencia musical

La repetición constante y continua de los cantos y melodías ayudará a que puedan identificarlos de manera natural y que aprendan a distinguir las emociones que genera cada una en ellos.


Ritmos y tonos


Los niños que tienen más desarrollada esta inteligencia son capaces de distinguir ritmos y tonos en la vida cotidiana; son esos niños que todo el tiempo cantan o que se ponen a bailar hasta con el ruido que hace la lavadora al funcionar.

Cuando son bebés son los que ponemos música y se mueven al ritmo de cada canción.

Estos niños son capaces de pensar en términos de sonidos, ritmos y melodías; ellos aprenden mejor cantando y escuchando música. Su forma de expresarse es por medio del canto y son capaces de encontrar una canción para cada estado de ánimo o circunstancia que se les presenta.

Son muy sensibles a los sonidos fuertes por lo que son capaces de detectar ruidos que otros no pueden hacerlo. También son capaces de distinguir cada instrumento que suena en una melodía.

Son los típicos que al moverse lo hacen con ritmo en lugar de generar ruido.

Para educarlos es necesario apoyarles con cosas muy sencillas pero muy específicas, aquí te dejo mis 5Tips para lograrlo.

PRIMERO. Que escuchen buena música desde pequeños.
Es importante que pongamos música clásica o instrumental de fondo, aún en nuestro embarazo, ya que los bebés en el vientre materno perciben con claridad los ritmos y sonidos; de esta forma les estamos estimulando desde muy temprana edad.

Una vez que han nacido es bueno que les pongamos la misma música que escuchaban cuando estaban en el vientre materno y cantos nuevos con ritmos nuevos.

También es importante que les ayudemos proporcionándoles música de calidad y, por qué no decirlo, que fomente la cultura y el aprendizaje de nuevos idiomas.

La repetición constante y continua de los cantos y melodías ayudará a que puedan identificarlos de manera natural y que aprendan a distinguir las emociones que genera cada una en ellos.

SEGUNDO. Déjalos que canten y hagan ritmos.
Estos niños tienden a hacer ritmos con las manos, pies o con cualquier objeto que tienen cerca. Esto puede ser molesto ya que de pronto puede llegar a ser algo ruidoso, pero es necesario dejarles que se expresen por medio de estos ritmos o del canto.

Quizá al principio pueda ser difícil o desafinado el canto, pero poco a poco irán afinado su voz y podrán entonarse mejor.

Pero no hay otra forma de lograr cantar bien que cantando. Y si queremos que sean expertos en algún instrumento es necesario que los dejemos practicar varias horas al día.

Por supuesto que si vemos que hay necesidad podemos inscribirlos en clases de música, de algún instrumento en especial o de canto para que vayan desarrollando más estas capacidades que ya tienen.

TERCERO. Ponles a la mano instrumentos adecuados para su edad.
En lugar de juguetes, estos niños quieren de regalo algún instrumento, por lo que es muy necesario que les podamos permitir conocer y tener diferentes instrumentos para que cuando llegue el tiempo adecuado, puedan escoger en cual se quedarán, pero por lo pronto ya se logró.

CUARTO. Que le pongan música a los conceptos que tienen que aprender.
Esta es una práctica genial con la que logramos matar dos pájaros de un solo tiro ya que logramos que adquieran conceptos de otros ámbitos y que desarrollen su capacidad musical.

¿Cómo lograrlo? Pueden pedirles que descompongan alguna acción popular o de moda y que le pongan como letra lo que tienen que estudiar de español o historia.

Es increíble ver cómo pasa el tiempo y siguen recordando estas pequeñas composiciones o más bien, descomposiciones de la infancia.

Y QUINTO. No los presiones, lo importante es que lo disfruten.
Es muy común que los niños que tienen esta inteligencia predominante tengan una voz muy linda o que tengan una gran capacidad interpretativa por lo que se vuelven muy simpáticos y nosotros podemos caer en la tentación de pedirles que en las reuniones familiares y eventos especiales, nos canten o toquen el instrumento que les sale muy bien, sin darnos cuenta de que esto puede generarles mucho estrés, porque no es lo mismo que lo hagan en privado y en confianza a que lo hagan bajo la mirada de muchas personas.

Si tenemos esta costumbre podemos llegar a vacunar a nuestros hijos y hacerlos que repriman esta capacidad para evitar que los pongamos en evidencia en cada reunión.

Que sean ellos quienes nos marquen el ritmo, dependiendo de cómo se sientan y de cómo vayan desarrollando esa capacidad y las otras que se requieren para cantar o tocar en público.

Recordemos que una inteligencia puede predominar, pero siempre va a acompañada de otras que la complementan.


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