La empatía, nuestra aliada desconocida

La empatía genera un amor por los demás y por lo que nos capacita para ayudarnos unos a otros.



Las generaciones actuales no saben qué es la empatía, por lo mismo no la pueden aplicar.

Esto lo podemos constatar porque son los niños y jóvenes que solo buscan su beneficio, a los que no les afecta lastimar o hacer daño a alguien con tal de verse beneficiados ellos, los que están acostumbrados a que se les haga todo, sin importar el esfuerzo que implique para los demás, pues piensan que solo ellos se esfuerzan, que solo ellos sufren, que solo ellos trabajan, etc.

Esto es provocado por la sociedad consumista y falta de valores en que vivimos, donde la inmediatez es el pan nuestro de cada día y el egoísmo es la escénica y motor de los niños y jóvenes de hoy.

Por supuesto que esto lo hemos provocado los papás por no ponerles límites y no educarlos en la empatía, pero nunca es tarde para inculcar estas virtudes y capacidades en nuestros hijos, por eso aquí te dejo mis 5 Tips para educar a nuestros hijos en la empatía.

PRIMERO. Ten claro que es la empatía.
La empatía es la intención de comprender los sentimientos y emociones del otro intentando experimentarlo de forma objetiva y racional.

La empatía genera un amor por los demás y por lo que nos capacita para ayudarnos unos a otros.

Esto pasa porque nos hace más humanos al poder sentir el dolor de los otros y esto evita que el egoísmo nos mueva. El que es empático es incapaz de ser egoísta, pues siente con el otro y le duele su dolor y se conmueve hasta el grado de buscar hacer algo por el otro.

Y lo más importante es que sepamos ponerlo en práctica con nuestros hijos, pues solo así podremos educarlos con amor, buscando solo su bien y no el desquitarnos de lo que nos sucede.

SEGUNDO. Compártelo con tus hijos.
La mejor forma de educar es con el ejemplo, por lo que la mejor forma de compartir con nuestros hijos lo que es la empatía es vivirla con ellos.

Es bueno explicarles con palabras sencillas que está bien sentirse tristes, enojados, eufóricos, etc., pero es necesario también ver cómo se sienten los demás y tratar de sentir con ellos.

Así serán capaces de sentir lo que el otro está sintiendo y podrán hacer a un lado lo propio para ayudar al que lo necesita.

Claro está que esto no se da de la nada, es un proceso y debemos trabajar en ello.

TERCERO. Que aprendan a sentir con el otro.

Nuestros hijos no nacen sabiendo esto, por lo que debemos enseñarles cómo se llama lo que sienten y c+omo se llama lo que el otro está sintiendo. Es necesario que aprendan a discernir los signos no verbales que el otro expresa para comprender lo que sienten, aunque no nos lo digan.

Pero ¿cómo podemos sentir lo que el otro siente?
Es muy fácil, hay que detenerse a pensar qué es lo que sucede en cada situación, después es necesario discernir los signos que nos comunica el otro y por último ponerle nombre a lo que el otro está sintiendo.

A veces esto no es tan fácil de detectar, por eso es necesario que los ayudemos diciéndoles, con caridad, lo que el otro está pasando y sintiendo.

Y también es bueno que les mencionemos las características de ese sentimiento o emoción para que lo vaya ubicando y aprenda.

Es bueno hacer a nuestros hijos pensar en lo que el otro siente y piensa, así los ayudamos a salir del yo para ir al tú.

Así estaremos educando a nuestros hijos para ser empáticos, para sentir con el otro y actuar conforme su corazón les marque.

CUARTO. Que justifiquen antes de juzgar.
Ya que ubicaron lo que el otro tiene y siente, por los rasgos y signos que nos comunica, es necesario que no lo juzguen sino que lo justifiquen y traten de minimizar la mala intención de las acciones.

Es bueno que comprendan que la adrenalina que se genera con una emoción nos hace actuar fuera de proporciones y nos puede provocar problemas si no la sabemos manejar correctamente.

Es por esto que debemos enseñar a nuestros hijos a justificar en lugar de enjuiciar. El que enjuicia califica, pero el que justifica ama y trata de apoyar.

Por supuesto que debemos comenzar nosotros justificando a nuestros hijos y pensando siempre que lo que hacen es con buena intención o que son inocentes hasta que se compruebe lo contrario. Nosotros debemos ser los primeros en hacer empatía con nuestros hijos.

Y QUINTO. Hay más gozo en dar que en recibir.
Es importante que enseñemos a nuestros hijos a hacer empatía nosotros primero y que si el otro es empático con nosotros será gracia de Dios.

Hay niños que nos dirán que no es justo y que por qué deben ellos comprender y tratar de sentir lo que el otro siente y no al revés.

Es bueno educar a nuestros hijos para que tengan la capacidad de darse a los demás, de ponerse en los zapatos del otro, antes de buscar que los comprendan a ellos. Esto ayuda a que haya paz en sus corazones.

Hay más gozo en dar que recibir, así que debemos sentirnos mejor de poder comprender a los demás y poder ayudarles a sentir mejor.

Esto es un estilo de vida muy distinto al que la sociedad actual nos trata de imponer, pero es el estilo de vida que Jesús nos dejó y en el que encontraremos nuestra plena realización y que nos llevará, algún día, de regreso a la casa del Padre para celebrar eternamente conforme a nuestras acciones.


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