La niñez: el futuro del mundo

Todos somos testigos de las posturas ideológicas que tratan de imponer en todas las naciones grupos minoritarios, pero muy poderosos, con influencia política y económica a muy alto nivel.



Cuando escribí el título del este artículo pensé cuánto tiempo le queda a una afirmación así para ser aceptada, sin más, aunque sea evidente.

Es notoria la tergiversación de la realidad. Los seguidores de movimientos empeñados en rediseñarlo todo, a costa de la verdad y del bien, han prosperado apoyados por grupos en donde se defiende la sin razón.

La historia de la humanidad ha pasado por muchas épocas oscurantistas y, sin embargo, salimos a flote, gracias a minorías que perseveran en el bien, en las buenas costumbres.

Noé con su familia salvó a la humanidad de desaparecer sobre la faz de la Tierra. Y a lo largo de la historia hay muchos acontecimientos semejantes, en donde un pequeño resto de personas sensatas han hecho posible la permanencia de los seres humanos.

Actualmente el pueblo húngaro está asumiendo un papel semejante, de protección a la humanidad con las leyes de defensa de la niñez, frente al Goliat de esta época: casi todas las potencias mundiales, con la ONU al frente.

En el pasado fue muy importante el Imperio Austro-Húngaro. Luego Austria y Hungría adoptaron sus propios límites y quedaron cada territorio separado y formaron dos naciones. Después de la Segunda Guerra Mundial Hungría se mantuvo bajo el régimen comunista. Después de la caída del Muro de Berlín, Hungría volvió a ser una nación soberana. Y también se nota en ese pueblo mucho de su categoría imperial.

Todos somos testigos de las posturas ideológicas que tratan de imponer en todas las naciones grupos minoritarios, pero muy poderosos, con influencia política y económica a muy alto nivel.

Actualmente el foco de atención está en la enseñanza a la niñez. No digo educación, porque no lo es. Los contenidos que proponen son perversos.

Viktor Orbán, Primer Ministro húngaro, ha levantado su voz y ha pedido a los activistas radicales LGBT: “Dejen a nuestros niños en paz”. Postura políticamente incorrecta, pero ahora lo incorrecto domina al mundo. Polonia ha tenido intentos de secundar este ejemplo. Y no se oye a alguien más.

Seguramente en el fondo de algunas consciencias hay admiración ante la valentía de Orbán, pero les puede ir contracorriente.

Lo que están haciendo en Hungría es un ejemplo típico de lo que son buenas políticas públicas. A mediados del mes de junio, la Asamblea Nacional de Hungría aprobó por 157 votos a favor y 1 en contra un proyecto de ley que establece amplias medidas para proteger a los niños. Además de esa legislación, crearon un Registro Nacional de delincuentes sexuales. Algo semejante hay en Estados Unidos y en otros países.

El proyecto de ley también prohíbe compartir contenidos con menores -dentro y fuera de las aulas- que promuevan una agenda sexual concreta.

Orbán se apoya en que los padres tienen la primordial educación sexual de sus hijos, y los contenidos que se imponen en la escuela les están relegando de su misión.

En la escuela, además de enseñar a los niños el funcionamiento biológico del cuerpo y el acto reproductivo, están haciendo una franca promoción al movimiento LGBT.

Las medidas concretas que adoptó el gobierno en Hungría son:

• En lo que respecta a la educación sexual en las escuelas, los materiales escolares no deben contener nada destinado a cambiar de género o promover la homosexualidad.

• Además de los profesores de la escuela, sólo pueden impartir clases de educación sexual las personas u organizaciones inscritas en un registro oficial y continuamente actualizado. Esto significa que las ONGs activistas que anteponen su ideología a la Biología y otras ciencias, quedarán probablemente excluidas.

• Asimismo, el derecho de un niño a identificarse según su sexo de nacimiento está protegido por la ley bajo el sistema de protección de la infancia.

• Está prohibido difundir contenidos dirigidos a los jóvenes menores de 18 años que tengan representaciones pornográficas, se retraten de forma sexual o hagan cualquier cosa que promueva la homosexualidad o una identidad de género distinta a la de nacimiento. Lo mismo ocurre con los anuncios publicitarios.

• Las televisiones estarán obligadas a emitir un certificado de 18+ para las películas y programas con contenido que se desvíe de las restricciones de la ley, mientras que la Autoridad húngara de Medios de Comunicación deberá solicitar medidas correctivas al estado miembro bajo cuya jurisdicción se produzcan dichas infracciones.

Un ejemplo digno de emular para cuidar la salud física, mental y espiritual de la juventud y, también de los adultos.


Nota: Cfr. artículos sobre el tema en Religión en Libertad del 24 de junio y del 6 de julio de este año.

 

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