Sentido común

Hasta hace muy poco, cuando se mencionaba el sentido común todos entendíamos que se trataba de decir algo que fluía de todas las personas de manera espontánea y siempre correspondía a un beneficio individual y social.



Por ejemplo, si a un menor de edad lo agredían era de sentido común que surgiera el instinto materno para defender a su criatura. Si a una mujer casada la maltrataban en la calle era de sentido común que el esposo la defendiera y desenmascaraba al culpable para denunciarlo.

Si a un trabajador de probada honestidad alguien lo acusaba de un acto delictivo, era de sentido común que sus compañeros buscaran al verdadero malhechor y lo encontraran para aplicarle el doble castigo: saldar la deuda de la calumnia y de la transgresión. Y un largo etcétera.

Por desgracia, ahora las palabras se han desdibujado, ya no expresan con claridad su sentido originario. Este efecto tiene variadas causas. A veces con un sentido de humor bastante superficial se trastoca el modo de aplicar los conceptos. Al principio es notoria la ironía, pero cuando ese modo de decir se generaliza, los dichos se confunden. Ya no se distingue el bien del mal.

En otros casos hay muy mala fe y se busca engañar, calumniar, desconcertar. En estas circunstancias las personas mienten a sabiendas, diseñan actividades confusas para salir ilesos de las fechorías cometidas y articulan los hechos de modo que salen ilesos porque inducen a culpar a un inocente que les estorba.

La falta de compromiso con la verdad de quienes tienen a su cargo la justicia provoca un ambiente tan confuso que termina en una anestesia social tan aguda que se pierde el sentido del bien y del mal. Este momento es gravísimo, y en nuestro tiempo hay muchas señales que nos indican haber llegado a ese estado. A continuación, expongo hechos.

Como no se sabe si las manifestaciones del día de la mujer serán pacíficas o agresivas, para proteger de desmanes al Palacio Nacional, se colocó una valla protectora, y hasta aquí el sentido común. Para justificar el hecho que no necesitaba justificación, pues es de sentido común, surge la confusión al nombrar a tal valla el “muro de la paz”, y crece la confusión al utilizar ese muro para denunciar los nombres de las mujeres agredidas… Sin comentarios.

La ideología de género es una herencia del marxismo porque todo lo interpretan desde la pugna entre dos bandos. El 8M –Día Internacional de la Mujer– el presidente de México, al referirse a las vallas, las justifica y señala que no son por miedo, es por precaución, porque los conservadores infiltran gente para generar violencia. Para muestra basta un botón: siempre los malos son los contrarios…

Todos sufrimos de la creciente inseguridad social. Se denuncian crímenes tan degradantes que solamente los puede cometer una persona “fuera de sí” por la ingestión de alguna droga. Y, el sentido común demanda el combate a la droga. De acuerdo.

A la vez, se da a conocer el plan de la despenalización de los hongos alucinógenos para que los científicos puedan investigar el uso terapéutico y el ceremonial. También hay presiones para despenalizar el uso de la marihuana para uso lúdico.

El tema es delicado y hay antecedentes legales que ofrecen un marco adecuado. Por supuesto, contamos con medicamentos reservados a pacientes con recomendación médica, pues contienen marihuana, opio, o morfina. Esto es de sentido común.

También hay antecedentes culturales que acostumbran un uso específico. Si el caso de los hongos alucinógenos se traslada a otra cultura pueden darse serios problemas. Si solamente los motivos para la despenalización se basan en la demanda y en facilitar el uso desmedido, pero económicamente rentable, ya no es sentido común.

Es de sentido común advertir que el embarazo a temprana edad es fuente de pobreza. Paralelamente encontramos unas propuestas “educativas” para la niñez que acentuarán los embarazos. Estas, justificadas por un derecho sacado de la manga, insisten en que la niñez debe gozar de su sexualidad y se le adiestra con técnicas.

Esas técnicas pseudo educativas adelantan hábitos que con el vigor de la juventud serán imparables. Con esta ausencia de sentido común los embarazos serán imparables. Obviamente falta cordura.

Es justo saber de quién parte una idea, para premiar o castigar según sean los efectos. Una muestra más del sentido común. Un efecto que socialmente sufrimos es el desconcierto moral en el que vivimos, y es de sentido común desenmascarar a quien o a quienes lo provocan. Y frenar.

Sabemos del imparable liderazgo de la socióloga americana Margaret Sanger abanderada en la lucha por deconstruir la moral de Occidente. No la han parado y ha contaminado el noble movimiento promujer, con la promoción de la contracepción y el aborto, justificado en el derecho de la mujer sobre su cuerpo. Y piden –no todas– aborto legal ya. Al buen entendedor pocas palabras.

Es de sentido común crear entornos sanos y limpios dentro y fuera del hogar. Para lograrlo siempre se han promovido buenos ejemplos para forjar personas con buena conducta.

La proliferación de series, películas, etcétera en los medios de entretenimiento, tan accesibles a todos, se han convertido en profundos modelos de vida. Presentan el éxito de mafias, el ambiente lujoso de la deshonestidad y el crimen, promocionan la infidelidad y las traiciones, el acceso al alcohol y a drogas de todo tipo. ¿Dónde queda el sentido común? El resultado es la pornografía al alcance de todos.

La tarea es pensar y actuar con sentido común…


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