El suicidio de lo femenino

Los principios no son negociables, en este nivel los hombres y las mujeres son absolutamente iguales, ambos tienen la misma dignidad y por lo tanto los mismos derechos.


Dignidad de la mujer 


El dilema contemporáneo es feminismo o femenino. Según la filosofía cantinflesca podríamos decir: allí está el detalle. Y la elección no es nada superficial, tiene consecuencias fundamentales.

Desgraciadamente los movimientos feministas están ahogando a lo femenino porque cuentan con más recursos y la promoción es muy grande y aunque haya otras voces, prácticamente las silencian.

Por eso, muchas mujeres bien seguras de lo que son, pero cansadas, prefieren excluirse del campo de batalla, con lo cual las voces que quedan son pocas y no se oyen. Esto es una especie de suicidio porque lo que se escucha, en el fondo no favorece a las mujeres. Los resultados son evidentes en las decisiones que se toman en muchos gobiernos.

El aumento de los feminicidios lleva a unas cifras nunca vistas y tampoco se ven proyectos eficaces para contrarrestarlos. Los motivos son múltiples. Por ejemplo, si quien asume cualquier nivel de autoridad tiene problema de autoidentificación con su sexo seguramente evadirá estos hechos dolorosos. También si lo presionan esos grupos.

La protección de las personas, cuando se dan fricciones graves, tiene que considerar las características femeninas y las masculinas. Generalmente en estos casos la mujer pierde porque los hombres, en general, tienen más fuerza física y sus reacciones son más violentas. Los feminicidios lo comprueban.

Al hablar de igualdad de derechos los movimientos en pro de la mujer tienen razón, hay mucha diferencia, a ellas se les reconoce menos. Se han dado pasos, pero aún hay tareas pendientes en los terrenos de carencias e injusticias.

Los movimientos feministas congelan las soluciones porque no han querido considerar las diferencias físicas y psíquicas entre hombre y mujer, no han querido defender que ellas necesitan algunos espacios y servicios exclusivos. Incluso el feminismo, para tener más fuerza, ha promovido sinergias con los grupos LGBT.

En la lucha por la igualdad que es necesaria, se han cometido muchos errores. Aquí también se necesita distinguir principios de asuntos derivados. Los principios no son negociables, en este nivel los hombres y las mujeres son absolutamente iguales, ambos tienen la misma dignidad y por lo tanto los mismos derechos. Merecen el mismo respetuoso trato.

Ha hecho mucho daño la actitud de bastantes grupos en donde las mujeres quieren demostrar que pueden competir con los varones en todos los terrenos. Incluso proponen prescindir de ellos. Atacan, provocan violencia y pierden.

Para fortalecer la feminidad, las mujeres deben aceptarse, curiosamente se defienden renegando de lo que son porque sus fuerzas las malgastan en imitarlos. En su afán de mostrar que lo pueden hacer como ellos se desvirtúan. Así atrofian lo suyo y hacen una caricatura. Vuelven a perder. ¿Es suicidio?

Todas estas ideas no son de escritorio, hay ejemplos de estas consecuencias no deseadas, ni más ni menos en un país de liderazgo mundial, en donde estrenan presidente. Biden dio la orden, bien pensada, porque sabe que el mundo le observa, de no descartar a ningún deportista transgénero.

Con lo cual, si una mujer trans se inscribe a una competencia perderá porque no tiene el vigor de sus contrincantes. Si un hombre trans se inscribe en una competencia ganará porque es más potente que las contrincantes. En estas circunstancias pierden siempre las mujeres. Es una lección que dice mucho.

Un titular de The Guardian puso el dedo en la llaga: “La orden de discriminación de género de Joe Biden abre esperanza a los jóvenes atletas trans”, porque los atletas masculinos de segunda categoría anularán los logros de las mujeres de primera categoría. Además, ante estos pronósticos se prevé desinterés por costear el deporte femenino y diversas actividades exclusivas para mujeres.

Es necesario volver a lo femenino, a reconocer fortalezas y debilidades de las mujeres. En lo propio son inigualables. Allí está su fuerza. El afán de mostrar su valía desacreditando a los varones o imitándolos es muy incongruente. Y al incitar a las pugnas, ellas vuelven a perder.

Aunque era de esperarse un movimiento de las mujeres para exigir sus derechos, el feminismo poco a poco se radicalizó, aunque se siguieran defendiendo los derechos que no se les concedían, hubo voces que incorporaron demandas degradantes como son el derecho al aborto. Con este supuesto derecho la mujer vuelve a perder porque se lastima moral y psicológicamente. Y como se desconoce el sexo del feto, también se destruye a futuras mujeres. Mujeres contra mujeres ¿es defender a la mujer?

La sociedad también pierde con mujeres proaborto, del mismo modo como pierde con personas que regresan de los campos de batalla. Se les recibe con inmensa alegría porque viven, pero ya no son iguales, aunque hayan tenido que matar por causas justas, esa experiencia les hiere a ellos mismos. Para sostenerse necesitan terapias muy especiales. Peor sucede con la experiencia de la muerte de un indefenso e inocente en el seno materno. En estos casos se repite la historia de Caín, esas mujeres requerirán también ayudas especiales para dejar de ser mujeres errantes.

No olvidemos que en este panorama hay historias ejemplares, hay modelos de mujeres que tienen éxito, eso es un aliciente porque son hechos que se deben multiplicar. Por ejemplo: mujeres que reconocen sus errores, y acuden a consejos y ayudas para rectificar. Lo hacen y luego ayudan a otras personas.

Hay mujeres de éxito que ocupan cargos de alto nivel como Ángela Merkel en Alemania o la juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos Amy Barrett. Son protagonistas en su hogar y en la vida política y se les reconoce.
Se trata de que a las demás no se les impida elegir.

El resumen ejecutivo respondió afirmativamente a la pregunta, diciendo que el crecimiento explosivo de la información biológica “ha hecho cada vez más evidente que muchas funciones fisiológicas normales –y, en muchos casos, funciones patológicas– están influenciadas directa o indirectamente por diferencias sexuales. en biología ".
Debido a que la genética y la fisiología se encuentran entre las influencias en la salud de un individuo, la "incidencia y gravedad de las enfermedades varían entre los sexos".

Lejos de ser una discriminación "depender del sexo del paciente", es un requisito de una buena medicina, que es específica del sexo para el cuerpo masculino o femenino del paciente.


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