Socialismo es un capitalismo de Estado que destruye la libertad

Desde luego llegamos a esto por la irresponsabilidad del anterior gobierno, que sentó precedentes de una corrupción mayor que cualquier otro, pero que aún bajo esa realidad innegable presentaba mejores resultados que los presentes.


Destruyen la libertad


Parece increíble que después de tantas experiencias históricas tan desastrosas en la aplicación de la utopía socialista y comunista en tantas naciones y en diferentes épocas, todavía estemos viendo como los políticos de izquierda se las ingenian para seguirse presentando como los representantes de la esperanza para subsanar los problemas sociales y económicos que están sufriendo muchas naciones, y que México mismo esté sumergido en este proceso de supuesta transformación con el presente gobierno.

Desde luego llegamos a esto por la irresponsabilidad del anterior gobierno, que sentó precedentes de una corrupción mayor que cualquier otro, pero que aún bajo esa realidad innegable presentaba mejores resultados que los presentes.

Hay una multitud de decisiones que nos están precipitando a una situación económica y social muy grave, empezando por la cancelación a un costo económico monstruoso del aeropuerto de Texcoco y llegando a los extremos de estar dedicados a promover rifas de aviones, pero detrás de todo esto hay situaciones de fondo mucho más graves.

Y en las que no nos enfocamos con la suficiente energía para prevenirlos.

Preocupados justificadamente por una situación económica provocada por las políticas del gobierno y complicada por la pandemia del COVID, muchas veces no tenemos tiempo para analizar que se están atacando y destruyendo bases que son esenciales para conservar lo más preciado que las personas, las sociedades y las naciones tenemos: la libertad.

Tal vez es ya muy evidente la presión sobre los medios de comunicación y los comunicadores que no apoyan al gobierno, pero por encima de este tema está la destrucción moral de nuestra sociedad y de nuestra juventud y desde luego de nuestra niñez. El apoyo que se está dando desde la Secretaría de Gobernación a todos los grupos que apoyan el aborto, la ideología de género y la destrucción de la familia tradicional, va poco a poco modificando la conciencia de las personas, y no solamente de las más jóvenes, hacia una sociedad permisiva que se promueve como moderna y libre, pero que al perder su estructura de valores se torna manipulable y frágil. A esto contribuye estratégicamente la SEP, con sus textos sobre “Educación Sexual”, que no tiene nada de educación y su mucho de sexualidad sin ningún contexto trascendental ni moral.

Es por esto que los padres de familia deben ser los primeros en estar no solamente alertas, sino en pie de lucha defendiendo el derecho de que educar a sus hijos conforme a sus principios, y que la escuela no sea un contrapeso a los mismos, sino un complemento.

Las diferentes agrupaciones sociales, empresariales, culturales, benéficas y la Iglesia misma, no como grupos político, sino como representante de los derechos y libertades de los ciudadanos también deben despertar y levantar la voz para exigir respeto y un cambio de rumbo.

Desde luego que hay grupos y personas muy comprometidas que están trabajando en este sentido, el ejemplo notable de ciudadanos como los de Frena que están haciendo su lucha y han logrado hacer lo que nadie había hecho, de sin violencia llegar al mismo corazón de la ciudad para manifestar su profunda preocupación por el rumbo que está imponiendo el presidente de un mandato unipersonal de corte socialista, también hay comunicadores profesionales y valientes en ciertos medios expresando su desacuerdo, algunos medios sociales y otros grupos, incluyendo también a muchos ciudadanos religiosos que además de apoyar acciones concretas de acuerdo a su fe oran pidiendo a Dios los ilumine, algo totalmente legítimo que la tiranía laicista que también es una imposición ideológica había querido borrar de la acción social.

Los ciudadanos libres y conscientes estamos todavía muy a tiempo de trabajar en muchos campos para evitar el desastre al que nos encaminamos, buscando los puntos de unidad y los interese comunes que podamos encontrar, no restando sino sumando y apoyando sobre todo a aquellos que están tomando las mejores iniciativas.

 

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