El COVID-19 y el abuso del poder

Para encontrar las mejores soluciones a los problemas que se han derivado de la pandemia es necesario que las autoridades escuchen a la sociedad.


Consultar a la ciudadanía


Indudablemente que estamos en un mundo diferente al que teníamos a principios de 2020, y esto ha impactado de diferente manera a los países e inclusive a las regiones, no sabemos tampoco si en algunos casos es porque la información no es tan precisa como debería ser, o porque se tomaron a tiempo las medidas preventivas adecuadas, o porque su población es más resistente, pero si es evidente que hay muchas diferencias.

Lo que sí es un hecho y además fue necesario y justificable es que los gobiernos hayan tenido que tomar medidas extraordinarias para tratar de controlar la enfermedad y sus efectos, en primer lugar, para proteger la salud de las personas, aunque esto haya afectado otros aspectos de la vida. principalmente el económico y el social.

Sin embargo, haciendo un análisis ya pasados algunos meses en que se iniciaron estas medidas extraordinarias podemos ver que muchas de las decisiones no fueron las más correctas o a veces no tomadas a tiempo, y después en el llamado camino a la normalización se han venido tomando medidas muy polémicas, no solamente en el caso de México, sino de muchos países en los diversos continentes.

En muchos casos se puede observar que el distanciamiento de los gobiernos con la sociedad ha sido una de las características que se han venido observando, tal parece que los gobiernos han tomado muy poco en consideración a la población y a sus agrupaciones sociales para buscar soluciones a cada una de las diferentes necesidades de las empresas, de los negocios, de las industrias, de las instituciones educativas, y en fin, de las diferentes organizaciones que son el tejido que constituye a la sociedad, y los gobiernos están actuando en muchos casos como si todo lo supieran y todo lo pudieran resolver con los conocimientos de unos cuantos funcionarios que están a la cabeza de las diferentes áreas administrativas.

Acaso los funcionarios de los gobiernos conocen la forma detallada de como opera una fábrica de automóviles, o de llantas, o una farmacéutica, o una acería o una planta química, o las plazas comerciales, los negocios de entretenimiento y la industria turística y del transporte, o las necesidades operativas de los restaurantes, de las perspectivas de los clientes de ese tipo de negocios para que los comensales quieran acudir y hacerlos viables en estas circunstancias.

No se ha escuchado mucho que para dar las diferentes normas de reapertura el gobierno en México haya organizado reuniones con las diferentes organizaciones de los grupos productivos del país, para en conjunto analizar las cuestiones sanitarias con las materias técnicas y la experiencia que permitan una operación, al menos suficientemente productiva, para mantener a flote las empresas, las industrias, los negocios de servicios o aún las instituciones educativas y de otra índole y poder así reactivar la economía y salvar el mayor número de empleos posibles.

Pero considerando que el hombre no es solamente materia, sino también espíritu y tiene también necesidades de este orden, es quizás aquí dónde se ha mostrado más ese abuso de poder, en el manejo de la libertad religiosa, dónde en muchos lugares, se han dado normas totalmente arbitrarias para la reapertura de las Iglesias, por ejemplo en algunas regiones de Canadá mientras que a los restaurantes se les ha permitido abrir con un 50 por ciento de aforo, a las iglesias, así tengan capacidad para 500 personas se les permite tan sólo un aforo de 50, y en Barcelona el gobierno local pretende imponer una multa de 60,000 euros al cardenal porque el gobierno impuso que para una misa en recuerdo de los muertos de la pandemia sólo asistieran 10 personas lo cual resultó lógicamente rebasado.

Creo que si bien, como dijimos anteriormente, era necesaria la intervención con medidas extraordinarias por parte de los gobiernos, y se entiende también que no estaban preparados para ello, y era evidente que se cometerían algunos errores, se percibe que en muchos casos hay un abuso de poder. Es importante que la sociedad haga sentir que tiene derechos para participar en la búsqueda de soluciones, o al menos ser consultada por los gobiernos, porque, de otra manera, tal parece que esta pandemia está resultando un buen pretexto para demostrar que la democracia está muy debilitada y que los gobiernos pueden tomar toda clase de decisiones, aunque algunas resulten perjudiciales o muy poco prácticas y que pueden llegar a un abuso de autoridad con mucha facilidad con el pretexto de que son para el bien de la población.

 

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