Libertad para poder vivir

Sólo con hombres realmente libres en su esencia se pueden construir sociedades verdaderamente libres dónde el derecho y la justicia sean las guías de las mismas.


Bien y verdad


Una de las situaciones más anheladas, una de las palabras más utilizadas y al mismo tiempo más desgastadas es la palabra libertad, todos anhelamos como personas ser libres, y todos de alguna manera tenemos nuestro propio concepto de libertad, y esto mismo sucede en las sociedades, todas quieren ser libres, y también hay sus divergencias en lo que esto realmente significa.

Considerando algunas ideas del maestro Anacleto González Flores podemos decir que:

“La libertad considerada como poder psicológico, como fuerza efectiva, como libre albedrío, es intangible, no puede padecer ni caer jamás; pero considerada como cristalización de la justicia y del derecho en nosotros mismos y en las relaciones sociales y políticas es casi siempre obra de la prueba”.

Anacleto habla de la libertad como un concepto esencial que existe y es imposible destruir como tal, pero que a la hora de llevarla a la práctica va a enfrentar toda una serie de obstáculos y que para hacerla efectiva todos los hombres y las sociedades deberán enfrentar una prueba:

“La prueba es elemento providencial que nos revela nuestra pequeñez, nos da a conocer lo que verdaderamente podemos y valemos y nos empuja hacia la altura que dignifica y engrandece, o nos precipita ruidosamente en el abismo en que se hallan los rebajamientos. La prueba y la libertad tienen estrechísima relación, de tal manera que caer ante la prueba es caer en la esclavitud; crecer, agigantarse, erguirse serenamente ante ella, pasar sobre ella llevando el estandarte de la victoria, es ser libre de hecho, libre de verdad y no de nombre solamente”.

Pero hay que empezar por decir, que para superar esa prueba la primera conquista es la más difícil, y esta es la de la libertad personal, en la que yo soy libre de mis ataduras interiores, de mis debilidades, de mis vicios, que me permitan buscar el bien y la verdad, para tomar las decisiones que más me conviene como ser humano, para desarrollarme en plenitud en todos los aspectos sin causar daños a los demás ni pasar sobre su libertad, porque sólo con hombres realmente libres en su esencia se pueden construir sociedades verdaderamente libres dónde el derecho y la justicia sean las guías de las mismas.

Y hoy que sentimos que nuestra libertad se ve amenazada, es tiempo de trabajar unidos para defenderla, pero eso requiere dejar de lado muchas diferencias egoístas y trabajar verdaderamente en buscar soluciones por el bien común, y esto lo lograremos solamente si trabajamos también para conquistar nuestra libertad personal, que requiere de esfuerzo y sacrificio para hacernos salir de nuestra comodidad y nos dé el valor de enfrentar riesgos, para que nuestros hijos y nietos puedan vivir en un país donde se mantenga la libertad, y mejor aún que se amplíe en todos los campos, no solamente el político, sino el económico, el social, el educativo, el familiar, el laboral, el empresarial y el religioso, y no se nos impongan modelos que ya han comprobado su fracaso, como lo es en concreto el socialismo, sistema que concentra el poder en el Estado, que siempre acota las libertades individuales en el pensar y en el actuar, y que hoy en día está resucitado en el nuevo gobierno.


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