Rumbo a lo desconocido

El laicismo ha invadido muchos terrenos de la política y la educación; pero es posible que también en las personas haya generado una dicotomía interna y externa.


 


Rumbo a lo desconocido fue el nombre de una serie de ciencia ficción que se presentó en la televisión por la década de los años 60, y que bien podría aplicarse a lo que está sucediendo en México y también en buena parte del mundo, ante la inestabilidad política, económica, social y aún de salud por la que estamos pasando y que no sabemos a bien hacia dónde nos está conduciendo y cuál será el resultado final.

Pero a cualquier situación de la vida social y personal se llega por la consecuencia de una serie de acciones y situaciones que han sucedido previamente en periodos de tiempo cercanos y también con sus antecedentes más lejanos, y que requieren de un estudio y análisis para encontrar la trayectoria que nos ha traído hasta este presente en el que sobra información, pero falta mucha reflexión.

Para iniciar por algo, tal vez sería importante darnos un espacio de tiempo personal para tratar de dejar a un lado todo ese ruido informativo que nos agobia por medio de las redes sociales y los medios tradicionales de comunicación, y aún, al menos por un corto espacio de tiempo de los mismos familiares y amigos, para meditar sobre si nosotros en lo personal vamos guiando nuestra propia existencia buscando una meta que vaya más allá de lo que llamamos éxito o felicidad, sin profundizar realmente en ninguno de los dos conceptos, y nos enfocamos con seriedad a retomar esas preguntas fundamentales que en alguna etapa de la vida todos los seres humanos nos hemos hecho o nos deberíamos de hacer: ¿ De dónde vengo y a dónde voy?

Una de las situaciones que han influido para alejarnos de este hábito de la reflexión es, sin lugar a dudas, uno de los grandes mitos que con el tiempo se han convertido prácticamente en parte de nuestro pensamiento y es un dogma social, se llama laicismo. Fue introducido como un concepto de neutralidad y hasta de libertad para un mejor desarrollo humano. En concreto se dijo que el laicismo defiende la independencia del hombre, de la sociedad y principalmente del Estado de toda influencia religiosa o eclesiástica, pero en la mente de sus impulsores siempre estuvo presente la idea de que este sería el mejor medio de alejar al hombre del concepto de religión, que había sido históricamente un concepto no solamente para dar una explicación a la vida, sino para conformar los principios básicos de convivencia desde las sociedades primitivas hasta lo que hemos conocido como la sociedad occidental, que en este caso se basó en el cristianismo, y que influyó en todos los aspectos de la vida social y personal, desde las costumbres familiares hasta las leyes, la política, y hasta las artes como la música, la pintura, la literatura y la arquitectura etc.

Por ejemplo en el caso mexicano, cuando buscamos las memorias de los debates de los constituyentes, los mismos que impusieron el concepto de laicismo en el artículo tercero sobre la educación lo dicen claramente y sin ocultarlo: el laicismo no es ni neutralidad ni libertad para educar, es instruir en una nueva manera de pensar, que dicen ellos está basado en la ciencia y en la realidad, contra los mitos y el fanatismo religioso. Desde luego en la práctica se tradujo en el monopolio educativo del Estado para imponer la forma de pensamiento que al gobierno mejor le conviene, principio que en forma extraordinariamente radical han impuesto los estados dictatoriales como la Unión Soviética y sus estados satélites, o el que impuso Hitler en Alemania.

Pero en el fondo este pensamiento tiene una consecuencia más grave porque plantea la dicotomía de las personas, es decir, soy una persona en lo privado; pero en lo público tengo que disimular y no mencionar a Dios aunque sea creyente porque violo el dogmático principio del laicismo ,que así se convierte en una herramienta para coartar la libertad, y poco a poco va generando una especie de justificación para poder ser dos manifestaciones de una sola persona, que con el tiempo nos puede llevar a ser incongruentes con nuestra forma de ser y pensar y no pocas veces se llega a traducir en la corrupción porque aparento una cosa y hago lo contrario.

El laicismo entregó el monopolio educativo al Estado que se generó después de la Revolución y que “educó” a muchas generaciones según convenía a sus intereses; sustituyó una práctica religiosa basada en principios trascendentales por una religión del vacío; donde los principios van de acuerdo a las épocas, a las necesidades y corrientes políticas y hasta a las modas; donde no hay principios inamovibles de acuerdo con la naturaleza humana y sus fines; sino que se adaptan a las conveniencias políticas y aún a las modas, y poco a poco van destruyendo una base de unidad social para imponer la que más convenga. Lo que hasta hace poco era un delito, después es tolerable y hoy en día puede inclusive convertirse en un derecho si así conviene después de una labor de adoctrinamiento de años.

Es por eso que es importante antes de pasar a estudiar las causas que nos han orillado a una situación de crisis en México agravada por las políticas que se están aplicando y el manejo ideológico que se está pretendiendo consolidar, hacer un análisis personal para ver si tenemos un rumbo en nuestra vida o estamos simplemente dejando que la existencia nos vaya conduciendo rumbo a lo desconocido.


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