Los políticos y su concepto de pueblo

Conviene frenar un poder sin contrapesos y buscar una nueva configuración del poder, situación que solamente se puede logar con un voto inteligente y estratégico.



Escuchamos decir casi siempre a la mayoría de los políticos, de los partidos y de todos los que aspiran a un cargo de elección popular que su principal interés es trabajar por el bienestar del pueblo, y se llenan la boca diciendo que el pueblo está con ellos, que el pueblo los apoya, y les encanta estar rodeados de personas y salir en las noticias sonriendo y abrazando a la gente.

Podríamos decir como definición que como pueblo se denomina al conjunto de personas de un lugar, región o país. Desde un punto de vista político, el pueblo son las personas que forman parte del Estado, sin ningún tipo de distinciones de raza, género, religión, nivel económico o social.

Sin embargo, parece que en la actual administración existen otras clasificaciones y diferencias, que hacen que no todos los mexicanos sean considerados integrantes de ese pueblo, sino adversarios del mismo pueblo, aunque sean ciudadanos con los mismos derechos. Hay dos clasificaciones muy particulares de ciertos grupos, que sin estar plenamente definidos se les llama despectivamente, bien sea conservadores o neoliberales según aplique el caso.

Esta forma de manejar la política no es original de este gobierno, tradicionalmente se van inventando clasificaciones para los amigos que serán los buenos de la película, y otras para los enemigos que serán los malos de la misma, y curiosamente esto es como una rueda de la fortuna, a veces unos están abajo y otros arriba, por ejemplo, a veces ser revolucionario significa ser de los buenos y en otras ocasiones ser de los malos.

En general parece que se pretende identificar al pueblo con los ciudadanos menos favorecidos por su situación económica o social, y las demás personas se encuentran fuera de esta clasificación que desde esta perspectiva ideológica es la más noble del país.

En el paquete de los conservadores se encuentran englobados todos aquellos que no están de acuerdo con las propuestas ideológicas y sobre todo con las acciones políticas, económicas y legales del presente gobierno, no es importante cualesquiera otra de sus condiciones, ya sea que sean familias que viven modestamente, o tienen mejor nivel de recursos, no importa su nivel académico, o su profesión, o su actividad de trabajo, o empresarial, o inclusive su participación intelectual, científica, técnica, o hasta de labor social. Desde luego aquí entran los que defienden los valores más tradicionales y universales como la familia, el derecho a la vida desde su concepción, la libertad religiosa, el derecho de los padres a educar a sus hijos, la libertad de expresión y de empresa y otras más.

En el paquete de neoliberales podemos meter a los políticos de tendencias conocidas como de derecha, o de otros partidos que no son satélites de Morena, las clases que controlan el poder económico, que invierten los grandes capitales y manejan las mayores empresas, ya sean nacionales o extranjeras, y buscan la menor participación estatal.

Bajo esta perspectiva es muy difícil logar el avance de un país que ya de por sí presentaba muchos y muy graves problemas, pero que también había logrado avances importantes en todos los campos. Si se continúa con la destrucción de las instituciones y organizaciones sin un planteamiento de cómo podría funcionar el país bajo otros esquemas, el resultado que se puede esperar es catastrófico, por eso conviene buscar que se frene un poder sin contrapesos y se busque una nueva configuración del poder, situación que solamente se puede logar con un voto inteligente y estratégico.


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