No tengo tiempo

La mejor manera de ordenar las prioridades es tener claro cuáles son nuestros valores. Qué es lo importante para ti.



Recuerdo muy bien como una amiga mía me dijo al terminar su día: hoy el día me vivió… yo no lo viví. Yo te pregunto ¿Cuántos días te viven? Te levantas muy temprano: la casa, los niños, el trabajo, las citas, la comida, el transporte, las compras, etc., etc., y cuando te das cuenta ya son las diez de la noche y el día ha terminado.

Constantemente nos quejamos de no tener tiempo. Está comprobado que las personas que realizan deporte y son activas en su vida privada, social y laboral, no disponen de más tiempo que los que no lo hacen, sencillamente se organizan mejor.

Nadie nos regala el tiempo y tampoco se puede comprar. A pesar de ser algo valioso, lo malgastamos, menospreciamos, y es imposible de recuperar.

La vida es única, y lo es porque el tiempo no tiene repetición. Debemos darle su verdadero valor: dime a qué dedicas tu tiempo y de diré quién eres.

Comparto contigo algunos consejos que pueden ayudarte a aprovechar mejor tu tiempo:

1. Orden de prioridades: la mejor manera de ordenar las prioridades es tener claro cuáles son nuestros valores. Qué es lo importante para ti. Si lo es la familia, tus hijos y tu pareja, el trabajo no puede estar presente los fines de semana. Si tus papás son importantes, dedícales tiempo. Si tu salud y bienestar te preocupan, dedícale tiempo.

2. Escríbelo: el cerebro tiene una capacidad ilimitada para guardar información, pero no podemos programarlo para todo, porque se satura. Mejor anota tus llamadas pendientes, citas, compras; las famosas listas te permiten dar un orden: qué, cómo, cuándo, dónde y a qué hora tengo que hacer las cosas. Al escribir los planes y pendientes aumenta la motivación y el compromiso con ellos.
Vivirás más tranquilo, ya que cuanto más planifiques, menos dejas en manos de la improvisación.

3. Atrévete a delegar: suponer dar a otros responsabilidades. Al delegar no sólo te vas a liberar, sino que vas a permitir que los que te rodean sean autónomos y se motiven.

4. Menos perfección: no existe la perfección, sólo la posibilidad de mejorar, crecer y superarse. Si eres una persona que nunca estás tranquila de como realizas tus actividades, lo único que conseguirás es vivir insatisfecho.
Tienes que aprender a diferenciar el límite entre lo que está realmente bien a lo perfecto, que como ya mencionamos no existe.

5. Estar concentrado: si tienes varias cosas que hacer, piensa que sólo puedes realizar una a la vez. Mejor céntrate en lo que tienes entre manos. Esto supone poner atención con los cinco sentidos, tratar de disfrutarla, vivir el presente.

6. Aprende a decir NO. Si alguien te pide un favor, tienes dos posibles respuestas: sí y no. No tienes la obligación de decir a toda persona que lo vas a hacer. Mejor utiliza frases cordiales y amables para declinar sino lo puedes hacer.

Te invito a vivir cada uno de tus días plenamente, aprovechando al máximo cada minuto, para que al final puedas afirmar: hoy viví plenamente, el día NO me vivió.


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