El miedo al compromiso afectivo

Cuando realmente amas a alguien, el compromiso en lugar de sentirse como una soga al cuello, se siente como una cuerda que envuelve a ambos.


Todos necesitamos amor 


Te has preguntado ¿por qué hombres y mujeres buscan estar enamorados, y una vez que la relación se da, surge un pánico al compromiso? Quieren gozar del enamoramiento, pero evitar lo relacionado con el compromiso, que se contempla como un lazo que nos ata.

En lugar de aplicar el dicho de ni contigo ni sin ti, ahora funciona el contigo, pero sin ti. De aquí la importancia de conocer nuestro estilo afectivo y no dañar a otras personas.

Estudios actuales describen cuatro estilos que pueden explicarnos el porqué tanta gente teme el compromiso:

-El seguro: se reconoce porque mantiene un adecuado equilibrio entre las necesidades afectivas y la autonomía personal. Son personas que confían en sí mismas, tienen una sana autoestima y se sienten cómodas en las relaciones interpersonales y en la intimidad.

-El estilo preocupado: se caracteriza por un modelo mental negativo de sí mismo y positivo de los demás, con una elevada necesidad de apego. Son personas con baja autoestima, conductas de dependencia, con una necesidad constante de aprobación y una preocupación excesiva por las relaciones. Suelen ser celosos.

-Estilo huidizo, a estas personas se les puede también llamar alejados, puesto que viven las relaciones en un estado continuo de acercamiento-alejamiento. Son los que más dicen quererse enamorar para después sentirse con la soga al cuello. Es por eso que huyen.

Por desgracia, los que sufren este tipo de apego confunden su necesidad de alejamiento con la falta de amor y por eso rompen relaciones una detrás de otra.

-Finalmente, el estilo temeroso, con una forma de pensar de: yo estoy mal, pero tú estás peor. Se caracterizan por sentirse incómodos en situaciones de intimidad, por una elevada necesidad de aprobación, por considerar las relaciones como algo secundario y por una baja confianza en sí mismos y en los demás. Necesitan del contacto social y la intimidad, pero el temor al rechazo los caracteriza y hace que eviten relaciones con otra persona.

“La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros”. (Paul Claudel)

“Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección”. (Antoine de Saint-Exupéry)

El estilo afectivo tiene mucho que ver con cómo hemos sido amados en nuestra temprana infancia y en cuál ha sido nuestra respuesta, es decir como hemos gestionado el apego. Pregúntate ¿cómo ha sido el vínculo emocional con tus padres o cuidadores? ¿Y cómo fue el vínculo con tus hijos al ser pequeños?

Conocer el estilo afectivo propio es fundamental. Primero para poder identificar las dificultades que tenemos en el marco de las relaciones y después para definir que estilo queremos desarrollar en la vida.

Si tienes dificultad para establecer un compromiso afectivo, piensa muy bien el porqué. Identifica por qué eres así, y trata de cambiar. Sino puedes hacerlo sólo, busca ayuda profesional.

Todos como seres humanos tenemos la necesidad de amar y ser amados. Y cuando realmente amas a alguien, el compromiso en lugar de sentirse como una soga al cuello, se siente como una cuerda que envuelve a ambos.


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