Cómo ser una familia solidaria

Podrás contagiar a otras muchas familias para que sean más solidarias con los demás.


Hijos


Si queremos que nuestros hijos sean personas solidarias el día de mañana, debemos enseñarles hoy, a respetar y ayudar a los demás. Este aprendizaje se hace, sobre todo, en casa.

Los padres somos el referente más importante de nuestros hijos. De poco valdrá que soltemos discursos a los niños sobre la importancia de ser solidarios con los que tienen menos suerte, si con nuestros actos les demostramos todo lo contrario.

Aquí van algunas ideas para inculcar valores solidarios a los niños en familia día a día:

• Si en el colegio nuestro hijo tiene un compañero procedente de otro país o cultura, debemos favorecer el conocimiento y el respeto por sus costumbres, para que comprenda que lo diferente solo es eso: diferente. Si nos cuenta que por esa diferencia es objeto de burlas y le rechazan, podemos animarle a hacer lo contrario: que le invite a casa y le conozca mejor.

• En lugar de esconder al niño realidades como la discapacidad o la deficiencia psíquica de otros niños, dejemos que las conozca. En la primera infancia los niños aceptan todo con naturalidad y son capaces de una gran empatía. Recordémosle las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad y los inconvenientes que les impone la vida en ciudades que no están preparadas para ellos.

• Preparar la comida o ayudar a algún familiar enfermo en los quehaceres domésticos mientras está impedido, y compartir esas tareas con el niño, le enseñará la importancia de la colaboración.

• Si el enfermo es un compañero de colegio, le puede ayudar con los deberes y mantenerle al día de lo que se enseña en clase. Y no todo ha de ser trabajo, también puede ir a jugar con él.

• Pasar tiempo con personas mayores hará que entienda la vejez como un proceso natural. Si mostramos ante nuestro hijo respeto por los ancianos y le explicamos cuántas cosas han vivido, es más probable que él les trate con respeto y cariño en el futuro.

• Lo mío es mío… por eso lo comparto.

Igual que enseñamos al niño a cuidar lo que es suyo, podemos hacerle comprender con nuestro ejemplo que compartir lo nuestro, en lugar de poner en duda esa propiedad, la ratifica. Así, presta, comparte o regala porque quiere hacerlo, y no por ajustarse a un modelo marcado desde fuera. Regalar juguetes o ropa en buen estado.

Colaborar en familia con alguna institución. Es una forma de compartir tiempo con nuestros hijos, además de trasmitirles los valores a través del ejemplo.

Apadrinar a un niño. Si decides apadrinar a un niño en cuanto a su educación o manutención, involucra a tus hijos desde el primer momento, para que vayan viendo el beneficio que recibe el que menos tiene, aunque nunca llegue a conocerlo.

Los beneficios serán inmensos para ti y para ellos: se sentirán bien, su autoestima se verá beneficiada; la familia será más optimista y positiva; se desarrollará en ustedes un sentido de pertenencia; serán más agradecidos con lo que tienen y su vida será más tranquila y en paz. ¿Y sabes algo? Podrás contagiar a otras muchas familias para que sean más solidarias con los demás.

 

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