Hijos aprehensivos

Hay quienes nacen aprehensivos y lo serán por el resto de su vida, pero sabiéndolo manejar su vida será mucho menos estresante y más feliz.



¿Tienes un hijo o una hija que se muerde las uñas, siempre está preocupado, duda en hacer o no alguna actividad por las posibles consecuencias que pueda traer consigo? Son características de los niños aprehensivos, y como padres debemos de aplicar estrategias formativas especiales para ayudarlos a desarrollar herramientas útiles en el manejo de esta conducta.

Conforme los niños van creciendo, toman una mayor conciencia de su alrededor, los desafíos y posibles peligros de la realidad, así como sus cada vez mayores responsabilidades en la escuela, su casa y su familia.

Por esta razón, no es raro que durante la primera infancia surjan preocupaciones, angustias y miedos por diferentes temas: cómo me va a ir en los exámenes o en una competencia, le preocupa alguna notica que escuchó o vio en la televisión; algún familiar que tuvo un accidente, problemas en el trabajo de uno de sus padres, entre otras muchas situaciones de la vida diaria.

Es una etapa en que los niños piensan más en la muerte, dándose cuenta que le puede suceder a cualquiera, grandes y chicos, buenos y malos, y esto obviamente provoca miedo, frustración o ansiedad.

Estas son reacciones normales a eventos que presenta la vida, sin embargo, pueden convertirse en manifestaciones más frecuentes y serias que los niños deben aprender a enfrentar.

Algunas de las señales de que tus hijos están siendo demasiado aprehensivos son las siguientes: sufre de desórdenes del sueño (pesadillas, insomnio, inquietud, quiere dormir con sus padres); sufre desórdenes alimenticios (come compulsivamente o pierde el apetito), su estado emocional lo impide ir a clases, se le hace difícil conservar amigos, presenta conductas compulsivas, dolores de cabeza o estómago, o bien sufre ataques de pánico.

A continuación, comparto contigo algunos consejos prácticos de especialistas en el tema para que como padres podamos ayudar a nuestros hijos a manejar la ansiedad:

- Ayúdalo a conocerse: para que pueda adquirir herramientas y generar estrategias para tener mejor control de sus fuerzas y debilidades, es necesario que se conozca lo mejor posible: pregúntale: ¿estás preocupado?, ¿te sientes nervioso? Lo primero es aceptar esta situación y platicar para que pueda ir disminuyendo estas sensaciones.

- No lo obligues a hacer cosas que le den miedo. Esto solo hará que se intensifique su inseguridad y ansiedad.

- Enséñale una salida sana: todos vivimos ciertas emociones que deben encontrar un camino saludable de salida. Debemos mostrarles a los hijos las formas saludables de sacar esa energía negativa del cuerpo. Por ejemplo: haciendo ejercicio, dibujar, bailar, escribir lo que siente…

- Usen el sentido del humor: se dice que la risa es la mejor medicina. En el caso de la ansiedad, es especialmente cierto ya que neurológicamente contrarresta el efecto que el estrés provoca en el cerebro. Cuéntale a tu hijo una historia chistosa, dile que se imagine cosas, comparte anécdotas divertidas que lo relajen.

- Enséñale a respirar: cuando nos sentimos estresados, una de las primeras cosas que afectan y que provocan alteración en todo nuestro cuerpo es la respiración. Sigue algún método sencillo para lograrlo.

Hay quienes nacen aprehensivos y lo serán por el resto de su vida, pero sabiéndolo manejar su vida será mucho menos estresante y más feliz. ¡Papás, no lo dejen pasar y apóyalos!

 

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