A los hijos: acéptalos…no trates de cambiarlos

Asumir la naturaleza humana y ser humilde es la manera de navegar con menos sufrimiento por nuestras dudas, miedos e inseguridades como padres.



Como padres es fácil sentirse culpable si alguno o alguno de nuestros hijos no sobresale, toma malas decisiones y termina por un mal camino. Existen una gran cantidad de libros y cursos de cómo educarlos bien y cumplir nuestra responsabilidad como papás.

Por otro lado, vivimos en un mundo donde se vende la ilusión de que todo puede controlarse, donde podemos decidir lo que sucede a nuestro alrededor. Por eso tenemos más tendencia a querer dominar las cosas que a aceptarlas y esto incluye a nuestros hijos.

Te invito a pensar en estos tres puntos que me parecieron muy interesantes para aceptar y no querer cambiar a nuestros hijos:

Reconocer el peso de los genes: son muchas las investigaciones en las que se estudian a los gemelos idénticos que han sido adoptados por distintas familias, incluso algunas que viven en distintos continentes. Dos individuos con los mismos genes y con una educación diferente.

Si el comportamiento fuera el resultado sólo de la educación, deberían encontrarse más diferencias que similitudes entre ellos, pero no es así. Las semejanzas son enormes, sus capacidades y características psicológicas se parecen muchísimo más entre ellos que entre hermanos no gemelos educados por los mismos padres.

De hecho, aunque se eduque igual a varios hijos, ellos crecen de forma diferente. Si aceptamos que a los hijos no podemos controlarlos, tendríamos menos sentimientos de culpa.

Admitir que sabemos poco: algunos padres piensan que tienen algún tipo de trauma infantil y que esa es la causa de comportamientos psicológicos que se presentan cuando son adultos. Y de ahí viene el pensar en la gran responsabilidad que tienen de educar a sus hijos.

Esto ha sido estudiado, y para tu tranquilidad te platico que los resultados fueron que los sucesos negativos de la infancia no gobiernan forzosamente los problemas adultos. Se estudiaron varias estructuras familiares sanas: tradicional, monoparental, adoptiva, reconstituida para observar el ajuste de los niños. No se encontraron diferencias, lo que comprueba que la familia ideal no existe.

Aceptar la naturaleza humana: queremos controlar a nuestros hijos y a veces no somos capaces de controlar nuestros propios pensamientos. Queremos que maneje bien sus emociones y nosotros nos dejamos llevar por ellas. Queremos que tomen buenas decisiones y nos hemos equivocado muchas veces durante nuestra vida.

Asumir la naturaleza humana y ser humilde es la manera de navegar con menos sufrimiento por nuestras dudas, miedos e inseguridades como padres. No existe el papá o la mamá perfecta, no hay manuales para ello.

Cada uno de nuestros hijos es único e irrepetible. Te invito mejor a que lo conozcas bien, a que lo aceptes tal y como es, con sus cualidades y sus defectos; que lo acompañes en sus decisiones, que lo irán definiendo en la vida, pero nunca quieras cambiarlo.

Ámalo con todo tu corazón y serán ambos mucho más felices.


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