Ley natural

Como parte de la naturaleza del hombre, hay la necesidad de buscar el bien, la verdad y la felicidad.


Izquierda


Yo estuve en el espacio y pude contemplar todo lo hay fuera de nuestro mundo

y pienso que es algo muy perfecto para que pueda ser coincidencia.

Entonces yo digo sí hay Dios.

José Hernández Romero 1er. Astronauta mexicano.

 

La naturaleza fue establecida con una gran sabiduría, funciona perfectamente, el equilibrio ecológico se mantiene de maravilla, en el ciclo de la vida cada especie tiene su función, flora y fauna se complementan y depende una de otra. Sólo el hombre tiene el atrevimiento de desquiciar esa maravilla, que si se detuviera a pensar en las consecuencias, no lo haría. Pero la ambición de riqueza, poder y placer, obnubila su mente y procede contra la naturaleza sin pensar que es parte de ella y si la daña, el mismo acaba dañándose.

El hombre se refiere a la naturaleza considerando lo que hay en el planeta Tierra, pero es mucho más amplio el concepto, abarca todo el universo, al espacio, al que tuvo la oportunidad de asomarse nuestro primer astronauta, mencionando en la Villa de Guadalupe, donde fue a dar gracias de haber regresado con bien de esa maravillosa aventura y refirió que él era científico y tenía fe, entre otros puntos dijo lo que citamos al principio, en lo que destaca que el Espacio (universo, naturaleza) es algo muy perfecto.

Para que todo funcione como relojito suizo en el universo, en la naturaleza, Dios estableció un orden según el cual se mantiene la interrelación de todos los seres. Ese orden es la ley natural que rige la naturaleza y que el hombre por ser parte de ella, también debe respetar y seguir. Es bueno lo que se atiene a esa ley y malo lo que la quebranta. Es malo lo que va en contra de la ley natural.

Para que el hombre sepa distinguir lo malo y lo bueno, dado que Dios le dio la inteligencia, que lo diferencia de los animales, lo dotó de una conciencia, que le permite racionalmente distinguir y decidir, para lo cual también le dio la libertad para optar por el bien y el mal, sabiendo que malo es todo aquello que vaya en contra de la ley natural.

Como parte de la naturaleza del hombre, hay la necesidad de buscar el bien, la verdad y la felicidad. En su mente debe tener claro lo que son cada una, para tenerlo claro Dios le dio la inteligencia según la cual puede saber donde buscar la felicidad. Desgraciadamente, como mencionamos al principio su mente obnibulada por la ambición, la busca donde no la va encontrar, se deja llevar por un espejismo (Fata Morgana), llegando a causar graves daños a los demás, a sí mismo y a la naturaleza en general, de la cual como ya mencionamos es parte, aunque no quiera darse cuenta de esa realidad.

La gran hecatombe en la naturaleza a la que hicimos referencia en nuestro articulo anterior, es producto de la falta de sensibilidad, a la mente perturbada, que tienen los que actúan contra la naturaleza.

Y aquí viene la razón de que los países en el mundo a pesar de las múltiples reuniones que se realizan, no pueden ponerse de acuerdo para implementar las medidas efectivas para hacer regresiva la tendencia del daño creciente, que nos esta rebasando y que si no actuamos a la voz de ya, pronto será demasiado tarde para revertir el daño.

Es curioso que personas, organismos, grupos, que han demostrado una gran capacidad e inteligencia con su actuar, en lo mas importante se deciden por aquello que va a causar daños tremendos a la naturaleza y a la humanidad de las que forman parte. Las mafias de narcotraficantes, que literalmente se sienten “los dueños del paraíso”, las mafias de empresarios sin conciencia embriagados por el poder y el dinero, que piensan que el éxito está en tener y que la productividad debe seguir la norma de generar riqueza para ellos, sin tener encuentra el bienestar de la sociedad. La mafia petrolera no tiene perdón de Dios, igual que la mafia de fabricantes y comerciantes de armas. Las mafias de izquierda, que actúan utilizando a los políticos, a los narcos, a los empresarios sin conciencia y a todo aquel que se deje manipular a su antojo, aprovechando la corrupción, la ambición, la calumnia y la mentira, siendo parte de la ambición, su principal motivación el odio a la Obra de Dios, su Iglesia.

Una vez que se tiene claro, que es el origen de los graves problemas que aquejan a la naturaleza y a la humanidad, podemos encontrar la solución a todos ellos.

Es preciso reinstaurar la cultura de la vida y del amor, haciendo a un lado definitivamente la cultura de la muerte y el odio, todo aquello que vaya en contra de la naturaleza (contra natura), Leyes, Ideología de Genero que va contra la vida, la familia, y la libertad religiosa, promoción de la homosexualidad (adicción que no se condena, pero que se puede curar), adopción de pequeños inocentes que crecerán en un ambiente no natural, causándole grave daño a su identidad, que igual pasa con la educación sexual desde los 4 años, con libros al respecto en la educación pública, el aborto, que no es otra cosa que el asesinato de pequeños angelitos indefensos en el vientre de sus madres (engañadas por la izquierda). No puede justificarse por el supuesto “derecho sobre su cuerpo” el pasar sobre el más importante derecho a la vida.

Igualmente no puede justificarse el arrasar los bosques, como en las bellísimas lagunas de Zempoala, o en la selva Lacandona, con motivo de generar riqueza, siendo que no sólo se causa un daño a la naturaleza, sino que además se está acabando con la verdadera riqueza. Ni tampoco las matanzas en África de miles de elefantes y rinocerontes para vender en Asia sus colmillos y cuernos, recurriendo inclusive al mercado negro y a la caza clandestina. Ni la matanza de ballenas por balleneros japoneses por los ingresos que les van a dejar.

Lo que actúa en contra de la naturaleza en general y la naturaleza humana en particular es intrínsecamente malo y sólo con la reinstauración de la cultura de la vida y del amor podrá superarse. ¡No perdamos más tiempo!

“Donde hay Bosques hay Agua y Aire limpio; donde hay Agua y Aire limpio hay Vida”.

 

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