Focos rojos

Los glaciares se están derritiendo en las cordilleras del mundo (Himalaya, Andes, Alpes, Cáucaso, la Sierra Nevada aquí en México) y montañas aisladas como el Citlaltépetl.


Glaciares derretidos


Este año como nunca antes se están prendiendo focos rojos en el mundo, tanto en la naturaleza como en las ciudades o poblaciones.

Ese poblado de Jalisco, en el que sin llover, con un cielo despejado, de repente una corriente bronca impresionante, que parecía de chocolate, no agua sino lodo líquido, corriendo por las calles arrastrando coches, camiones, tumbando bardas, inundando viviendas, destrozando todo a su paso. El caso es que en los cerros habían acabado con el arbolado y el aguacero intenso que caía, se estrellaba inmisericorde sobre el suelo pelón sin protección alguna. El suelo forestal y la vegetación que frenarían el escurrimiento y que harían que el agua en una buena parte se filtrara, realimentando los acuíferos subterráneos, ya no existía, el agua bronca en su totalidad, corría sobre la superficie sin protección arrestando el suelo bueno, formando esa masa de agua y lodo que se precipito sobre el poblado sin que se lo esperara nadie.

En Guadalajara este año ha tenido muchas inundaciones, como nunca, que junto con el diluvio cayó una granizada que llegó a tener una altura de 1.20 m, tapando en algunos casos a automóviles o por lo menos llegando a la altura de los cofres.

Los glaciares se están derritiendo en las cordilleras del mundo (Himalaya, Andes, Alpes, Cáucaso, la Sierra Nevada aquí en México) y montañas aisladas como el Citlaltépetl, la cubierta de nieve perpetua de las montañas, se torna cada vez menos perpetua, se derrite poco después de haber caído, en el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl lo podemos observar muy claramente, como va da abajo hacia arriba, desapareciendo la cobertura blanca de la montaña hasta muchas veces quedando casi sin nada el Popocatépetl.

Ahora que lo más tremendo son los deshielos de los enormes glaciares tanto de la Antártida, en que se han desprendido masas enormes, más grandes que el estado de Tlaxcala en superficie, como de Groenlandia, que los vikingos la llamaron así porque la vislumbraron en el verano del año 900 DC que la costa estaba totalmente verde (Gruen en alemán) Gruenland= Tierra verde, que con el derretimiento de grandes superficies con masas enormes de hielo están por convertir toda la isla la segunda más grande del mundo después de Australia que en realidad se considera prácticamente como un pequeño continente, en un Groenland (Tierra verde total). Esto está aumentando los niveles de los mares y océanos peligrosamente.

En Cuatro Ciénegas Coahuila, las lagunas, que por cientos de años (en zona desértica) habían tenido agua (verdaderos oasis), ahora se están secando, quedando sin agua totalmente, perdiendo flora y fauna acuática únicas.

Se presentan inundaciones por todos lados, no sólo en México, (que las hemos sentido en carne propia), sino en todo el mundo, la India, Bangladesh, África, Europa, Sur y Norteamérica, son impresionantes, causando grandes daños, pérdidas cuantiosas inclusive de vidas. Pero al mismo tiempo se presentan sequías con pérdidas de cosechas y ganado, que no se habían visto antes, que redundan en casos como en Etiopía, en la muerte por hambre de niños y ancianos especialmente.

A todo esto tan impactante, provocado por el cambio climático, que a su vez es producido por el sobrecalentamiento, se suma los tremendos daños al planeta por la contaminación del aire, que ya hemos visto las consecuencias, provocadas también por la tremenda deforestación que sigue, sin que las autoridades las paren como en la Amazonia, las hermosa lagunas de Zempoala o la selva Lacandona aquí en México, lo que este año se ha visto reforzado por inmensos incendios forestales llamados aquí en México “Tlatchinoles” por la gente del campo, provocados “siempre” por la mano del hombre, toleradas por la autoridades que llegan a querer reglamentar, que debían prohibirse, las quemas agrícolas para eliminar el rastrojo.

Seguimos con la contaminación de cauces, lagos y mares, la saturación de plásticos de los mismos, causando no sólo grandes daños, inclusive la muerte de muchos seres acuáticos, sino también una ofensa a la vista, que se ve ofendida con espectáculos tan horribles del amontonamiento de envases y bolsas de plástico en lugares que debían ser adornos hermosos de la naturaleza.

¡Focos rojos! Se podría llenar un libro de ellos, pero ¿servirá de algo? ¿No podrá el hombre hacer uso de la inteligencia que Dios le dio y que lo diferencia de los animales? ¿Habrá que esperar a que quede sepultado bajo el montón de basura producida por el mismo? ¿A qué se debe su indolencia y falta de interés para que no lleguen a prenderse más focos rojos? ¿Habrá alguien que me pueda contestar estas preguntas?

Parecería que esto no es posible, pero sí lo es, muy sencillo y yo se los voy a decir: Los focos rojos se empezaron a hacer presentes cuando la inversión de valores comenzó a ser más notoria impulsada por la izquierda aprovechando la ambición de dinero, poder y placer que se fue exacerbando cada vez más, tanto en las mafias del crimen organizado como en las mafias políticas de izquierda, interesando paulatina y sistemáticamente a la población que se dejaba cooptar. En esto la campaña descristianizadora, para hacer perder el aprecio por los auténticos valores en la sociedad fue clave, se empezó a dar más valor al tener que al ser. En los sectores empresariales hubo muchos que se dejaron llevar por el principio introducido de producir riqueza en lugar de ver que se distribuya con justicia basado en la doctrina social de la Iglesia, haciendo valer el ego desordenado y la ambición, el amor a sí mismo sobre el amor a Dios y al próximo.

Podemos revertir esta tendencia que amenaza con acabar el planeta, la naturaleza y con ella al hombre podemos reinstaurar la cultura de la vida y del amor, haciendo a un lado la nefasta cultura de la muerte y del odio impulsada por la izquierda.

“Donde hay Bosques hay Agua y Aire puro; donde hay Agua y Aire puro hay Vida.”

 

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