Mario Delgado: hablar desde la letrina

Mario Delgado había asistido al INE para reclamar que le den la candidatura a quien considera un hombre probo, un demócrata de cepa: Félix Salgado Macedonio.



Las imágenes de los videos son claras: militantes de Morena le reclaman airadamente a Mario Delgado, presidente de ese partido, los candidatos que ha puesto en distintos distritos. Lo insultan sin llegar a la leperada, pero lo jalonean, le impiden de alguna manera el paso, lo hacen sentir amenazado.

Mario Delgado había asistido al INE para reclamar que le den la candidatura a quien considera un hombre probo, un demócrata de cepa: Félix Salgado Macedonio. El líder morenista se apersonó para apoyar a su compañero y amigo, para dar la cara junto con él, porque nada tan motivante como mostrar que defiendes a quien está señalado públicamente de abusos y acoso sexual y que ha tenido demandas por violación; pocas oportunidades ha tenido Mario Delgado de hacer una política tan personal como la de dar su apoyo a un personaje de la catadura moral del guerrerense. Ha de sentirse en los cuernos de la luna. Qué bien. Tanto batallar y finalmente lograr su cometido de estar hombro con hombro en lucha conjunta con un depravado sexual.

Y fue ahí mismo, en el plantón que organizaron en el INE Delgado y Salgado Macedonio para defender su candidatura y, según ellos, la democracia, que los militantes de Morena se le abalanzaron a su presidente para reclamarle su ¡conducta antidemocrática! A él, que había armado un plantón para decirle a los del INE que son antidemocráticos. Qué mal. Tanto trabajar y mentarle la madre a la autoridad para que los de casa terminen mentándote la madre por la misma causa.

Los reclamos al líder de Morena son fuertes: “Bandido, sinvergüenza, te robaste las elecciones, traicionaste a Morena, traicionaste al presidente”. Para alguien que apenas lleva unos meses en el cargo parecen acusaciones muy duras. Pero bueno, así son las cosas en ese partido. A Mario le ayuda el tapabocas y dice cosas que no se escuchan mientras acelera el paso, es claro que se encuentra en una situación difícil acorralado por sus propios compañeros. En eso le llegó un rayo de luz, una idea genial: “Voy al baño”, dijo. ¿De dónde habrá sacado esa gran idea? Ya todos sabemos de dónde la sacó, porque por más que lo digan son iguales: la sacó del mismísimo Peña Nieto que en la Universidad Iberoamericana, siendo candidato, se fue a esconder a los baños ante lo que era en toda forma una persecución.


Hombre de gran talento e inteligencia, a Mario Delgado se le ocurrió lo mismo y se fue a meter a un baño portátil que estaba ahí para los manifestantes. En el video se ve claramente al presidente de Morena abrir la puerta del Sanirent (que es como se les conoce a esos excusados móviles en la CDMX) y meterse. Las fotos son elocuentes: el tipo está en el baño y sus compañeros le taponean la salida o se disponen a ver las maniobras intestinales de su líder. Qué mal. Tanto batallar para que no pueda uno ni siquiera ir al baño solo. ¿Es esto la fama?

Lo cierto es que nunca se había visto a Mario Delgado más a gusto, más cómodo, más en su sitio que en ese excusado móvil que parece su lugar natural. En medio de las miasmas y hedores fecales, Delgado ha de haber descubierto el verdadero ambiente que reina en su partido. “De aquí soy”, seguramente se dijo con alegría. A los electores les ha quedado claro desde dónde habla Mario Delgado, el presidente de Morena, cuál es su tribuna más querida, su refugio más importante: una letrina portátil.


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