De nuevo: ¿Quién gana un debate?

¿Quién pierde un debate?



Quien lo gana no es necesariamente el que mejor papel hace o definitivamente se impone, de forma arrolladora, sobre sus contendientes. Aunque el ejemplo perfecto de ganador de un debate, con un desempeño muy arriba de sus rivales, lo fue en su tiempo Diego Fernández de Ceballos, ante Ernesto Zedillo y Cuauhtémoc Cárdenas.

 

Hay que distinguir entre quién tuvo el mejor desempeño y quién lo gana. No es necesariamente lo mismo. Como también entre el peor desempeñado y el perdedor final.

 

Es muy útil entonces, saber quién tuvo el mejor desempeño en un debate, y en el caso quién el peor desempeño. Por sus argumentaciones, defensa, actitud y presencia.

 

Pero el verdadero ganador de un debate electoral lo es quien, tras el mismo, sube su intención de voto entre el electorado, independientemente si tuvo o no el mejor desempeño. Finalmente, lo que cuenta serán los votos, más votos, como respuesta al debate. Si no gana más electores, su “triunfo” es intrascendente.

 

Y un sector importante de electores, son los indecisos. El candidato que tras el debate suba intenciones de voto de los indecisos, tiene buena parte del gane.

 

¿Quién pierde un debate? Lo pierde el candidato que vea reducirse sensiblemente la intención de voto a su favor. Un candidato puede verse mal en un debate, pero no ver reflejado su pobre desempeño en pérdida de intenciones de voto, que sus seguidores sigan con él. Si no baja en intenciones de voto, no ha perdido, se estanca.

 

Las reacciones populares tras un debate electoral se dan, más como consecuencia directa del mismo, (que relativamente poca gente lo ve y escucha), como por la información publicada sobre el mismo, y las opiniones generadas por los llamados “líderes de opinión” y por la propaganda de los partidos. Y estas reacciones no son instantáneas al terminar el evento. Pueden tomar varios días.

 

Si se desea que el candidato preferente sea ganador del debate, en especial si tuvo el mejor desempeño, sus seguidores deberán propagar dicho desempeño, así como el de los demás, para convencer a algunas personas a definir, reafirmar o cambiar su intención de voto.

 

@yoinfluyo

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