La otra mafia

La actividad económica, en particular la economía de mercado, no puede desenvolverse en medio de un vacío institucional, jurídico y político.



Bueno entonces cuántas mafias hay y según quien, según el sr. Obrador la mafia en el poder son los que no le apoyan, ahora la nueva mafia en el poder de los que si le apoyan, aplauden y le mandan abrazos, pero existe otra mafia, y veremos que éstas están por categorías, todas ellas hacen un daño terrible al país y se mueven al amparo de leyes hechas a su conveniencia.

Pero que este gobierno acabaría con ello, todas estas mafias están llenas, enlodadas de corrupción.

Tristemente vemos en todo el país que existe esta otra mafia que se compone por un buen número de policías, e inspectores de comercio, y han desplazado a los “Z”, que acudían a los negocios pequeños y medianos comercios por su “mochada”.

Tristemente vemos que estos pseudopolicías, pseudo funcionarios municipales, (llamados inspectores.) so pretexto de que se infringe la ley de comercio en vía pública. Una cosa es que no se cuente con permisos para venta en vía pública y otra es que agredan a las personas, golpeándoles, tirando su mercancía o incautándola.

Lo que vemos es que esto se da en gran parte del país y quienes pueden corregirlo, las autoridades municipales, no lo hacen sino que solapan estos abusos.

Ahora pasemos a la otra mafia que es la de narcotráfico y estos atentan de igual forma contra el comercio organizado, que ellos pasan por su cooperación o agreden, rompen, incendian los negocios, todo ello va en contra de la persona y su dignidad.

El desarrollo de las actividades económicas y el crecimiento de la producción están destinados a satisfacer las necesidades de los seres humanos. La vida económica no tiende solamente a multiplicar los bienes producidos y a aumentar el lucro o el poder; está ordenada ante todo al servicio de las personas, del hombre entero y de toda la comunidad humana. La actividad económica dirigida según sus propios métodos, debe moverse no obstante dentro de los límites.

La actividad económica, en particular la economía de mercado, no puede desenvolverse en medio de un vacío institucional, jurídico y político. Por el contrario, supone una seguridad que garantiza la libertad individual y la propiedad.

La primera incumbencia del Estado es, pues, la de garantizar esa seguridad, de manera que quien trabaja y produce pueda gozar de los frutos de su trabajo y, por tanto, se sienta estimulado a realizarlo eficiente y honestamente.

Otra incumbencia del Estado es la de vigilar y encauzar el ejercicio de los derechos humanos en el sector económico; pero en este campo la primera responsabilidad no es del Estado, sino de cada persona y de los diversos grupos y asociaciones en que se articula la sociedad”.

 

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